Escenarios & Sociedad: SOCI-08
"REGRESO A FORTIN OLMOS"
Film santafesino en la competencia latinoamericana

ROBERTO MAURER (ENVIADO ESPECIAL)

En el Festival de Cine de Mar del Plata, a la Competencia Internacional le sigue en importancia la Competencia Latinoamericana, donde se seleccionaron diez películas del continente que incluyen a un largometraje santafesino. Se trata de "Regreso a Fortín Olmos", de Patricio Coll y Jorge Goldenberg, un trabajo documental cuyo título refiere a una experiencia cinematográfica en dos tiempos. En 1966, cuando todavía eran amamantados por el viejo Instituto de Cine de la UNL, junto a Hugo Bonomo -hoy en la náutica- filmaron "Hachero, nomás" en la cuña boscosa, un trabajo sobre la explotación de los trabajadores cuando La Forestal ya había comenzado su retirada.

En ese momento, descubrieron una experiencia comunitaria que se desarrollaba en Fortín Olmos, y cuarenta años después emprendieron el camino al lugar para reconstruir aquel pasado con las huellas casi borradas por décadas de convulsiones argentinas.

El proyecto comunitario se había iniciado en 1960 y hacia 1975 era insostenible en un contexto demasiado peligroso para el grupo de idealistas prácticos que aspiraban a materializar reformas pacíficamente.

Su inspirador fue Arturo Paoli, un teólogo italiano desplazado del Vaticano por su pensamiento avanzado, que había ingresado a una fraternidad de curas obreros. A su llamado desde Fortín Olmos acudieron jóvenes cristianos con vocación por el trabajo social, integrado por médicos, educadores y agrónomos. La creación de una cooperativa de hacheros y las tierras obtenidas para su explotación fueron el centro de un esfuerzo que, inevitablemente, sólo podía avanzar si era acompañado por transformaciones culturales.

AÑOS DECISIVOS

En el documental, los testimonios personales se van entrelazando hasta transmitir una imagen muy clara de la experiencia y de las historias personales de sus protagonistas, quienes reconocen que esos años en Fortín Olmos fueron decisivos en sus vidas. Han reflexionado en profundidad sobre la experiencia, es notorio, y todavía hoy sus relatos son apasionados.

También con vehemencia se manifiesta una anciana que, tendida en la cama y cubierta por mantas, con los ojos entrecerrados, se expresa con el mismo odio que alentó sus persecuciones contra los militantes cristianos, a los que denunciaba a la Policía Federal por sus iniciativas subversivas que conspiraban contra la nacionalidad y por pervertir a los jóvenes por decirles que podían ser libres. Era la directora de escuela y caudilla peronista, la principal enemiga del proyecto.

Cuando en el país la militancia eligió la lucha armada y la represión se endureció, ya no hubo espacio para las pequeñas utopías: en la película va dibujando con rotunda claridad el dilema de la época, que hoy es motivo de debate.

En gacetillas del festival se confunde al espectador citando a Bayer y recurriendo a metáforas como "venas abiertas", propia de un banco de sangre. Pero, justamente, el film carece de toda demagogia oportunista y nunca manipula al espectador, para quien sólo hablan y piensan los entrevistados.

EMOTIVO

Se buscaron huellas en Fortín Olmos, hoy, de aquellos años intensos. El proyecto fracasó, pero también fue un aprendizaje y muchos vecinos no volvieron a ser los mismos.

Inesperadamente, en el Teatro Colón donde se presentaba "Regreso a Fortín Olmos", el pasado recobró vida con la aparición entre el público de Mamerto Verón, el personaje que fue acuchillado en un episodio que relata la película. Lo acompañaban su esposa, hijas y nietos, que hace años emigraron a Mar del Plata.