Edición del Viernes 14 de noviembre de 2008

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Edición impresa del 14/11/2008 | Opinión Opinión

Opinión: OPIN-04
Al margen de la crónica
El difícil arte de cerrar

Supongo que también les pasa a los arquitectos cuando tienen una entrega, o a los abogados cuando deben presentar un caso. Pero son muchos los periodistas que casi todas las veces que cierran Äla edición diaria, un suplementoÄ suman canas, arrugas y picos de tensión arterial. Será porque somos desorganizados, o demasiado neuróticos. Porque dejamos todo para el último momento, o porque siempre nos parece que falta algo. En cualquiera de los dos extremos terminamos "sacados", tomando mate sin parar y pidiendo a los de rotativas que nos "aguanten".

Renato Sumaria es un periodista peruano que dirige el diario Encuentro (Universidad Católica de San Pablo, Arequipa) en su blog Ä"el observa-todo"Ä describe con ingenio los nervios del difícil arte de cerrar.

"Las universidades que enseñan periodismo en Arequipa deberían tener un curso específico que se llame "Cierre de edición'. Anoche, paciencia era lo que menos teníamos. Se colgó el programa de diagramación, un columnista mandó el artículo tarde y con más caracteres, y el fotógrafo no llegaba de la Plaza de Armas.

No terminábamos de discutir el editorial, la coma del primer párrafo de la 8 generó un debate y la información complementaria de la 11 estaba incompleta. Se volvió a colgar el programa, nos quedamos sin Internet y se acabó el café.

"Salió la primera hoja y tenía más errores que la vida de un infiel; y yo quería tener a alguien que me diga cómo hago para hacer entrar "Violento Mayo del 68' en un título a 3 columnas; por fin llegó el fotógrafo. ¨Alivio? Pamplinas. Estos siempre te traen 100 fotos y tienes que elegir 6. Doce de la noche. Pero he visto a cientos de periodistas que casi todas las veces que cierran Äla edición diaria, un suplemento, o una revistaÄ suman canas, arrugas y picos de tensión arterial.

­Acabamos de diagramar! Nos vamos a casa. No!!!! Al diario a imprimir. A pasar todo a otra plantilla y a filmarlo. Dos de la mañana, al fin, terminamos. Sólo quería irme a casa, que mi esposa me dé un beso y me haga dormir".





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