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AFP/EFE
El presidente electo estadounidense Barack Obama llamó este sábado al Congreso a tomar medidas urgentes para aliviar el dolor de millones de trabajadores norteamericanos por la crisis económica, describiendo la situación de la economía como una "recesión".
En su alocución semanal demócrata, Obama dijo por radio que los legisladores deben tratar el creciente impacto de la crisis económica cuando se reúnan para la sesión final del año la semana que viene.
"Los insto a aprobar al menos un adelanto de un plan de rescate que cree trabajo, alivie el recorte en las familias, y ayude a que la economía comience a crecer nuevamente", dijo Obama.
"En particular, no podemos darnos el lujo de demorar la ayuda a más de un millón de norteamericanos que estarán exhaustos con su seguro de desempleo para fin de año"", agregó.
El futuro mandatario no especificó qué tipo de paquete de estímulo espera que apruebe el Congreso en el tramo final de la administración del presidente George W. Bush, antes del cambio de gobierno el 20 de enero.
Pero advirtió que si el Congreso no toma medidas, él usaría sus facultades presidenciales para ayudar a robustecer la alicaída economía una vez que se instale en la Casa Blanca.
"Aun saliendo de esta recesión", continuó Obama, "también debemos reconocer que después de esta crisis viene una oportunidad de crear nuevos empleos, fortalecer nuestra clase media, y mantener nuestra economía competitiva en el siglo veintiuno".
Hasta el momento, el gobierno de Estados Unidos no ha descripto oficialmente la actual disminución de la actividad económica como una recesión.
Obama también reclamó la aprobación de un programa de inversiones a largo plazo que brinde trabajo a dos millones de estadounidenses en tareas como la reconstrucción de caminos, puentes y escuelas.
Añadió la necesidad de invertir 150.000 millones de dólares para erigir una economía de energías alternativas que dijo crearía cinco millones de empleos.
El presidente afirmó hoy que la crisis financiera representa "el mayor desafío económico" actual, pero expresó su confianza en que su país pueda salir de ella con espíritu de servicio y sacrificio.
El futuro presidente de EE.UU. hizo esta reflexión en el tradicional discurso radiofónico de los demócratas, el mismo día en que los líderes del Grupo de los 20 (G-20) se reúnen en la capital estadounidense para sentar las bases para reformar la estructura del sistema financiero.
En su alocución, Obama, que no participará en la Cumbre, se mostró "contento" de que el presidente de EE.UU., George W. Bush, haya iniciado el proceso para buscar soluciones a las turbulencias en los mercados financieros.
El presidente electo señaló que es importante que mientras se actúe de forma coordinada con otras naciones también se trabaje de manera inmediata en EE.UU. para resolver en casa la propia crisis económica, que ha provocado la pérdida de 1,2 millones de empleos en lo que va de año, muchos en la industria automovilística.
En este contexto, advirtió a los estadounidenses que el camino que se tiene por delante "será largo y el trabajo duro", pero se mostró convencido de que el país saldrá de la crisis.
"En Estados Unidos siempre estamos a la altura del momento, sin importarnos cuán duro sea y cuán duro haya que trabajar", y aseguró que está "más esperanzado que nunca de que este país se levantará una vez más".
Obama recalcó que para evitar que se agrave la situación hay que "actuar ahora mismo".
Barack Obama designó a la abogada Valerie Jarrett como su asesora principal en la Casa Blanca, informó la cadena de televisión ABC. Jarrett, una de las amigas más cercanas de Obama durante los últimos años, también desempeñará el cargo de auxiliar del presidente electo para relaciones intergubernamentales, agregó la cadena.
El cargo de asesor principal es uno de los más importantes en la Casa Blanca y durante el gobierno del presidente George W. Bush estuvo en manos de Karl Rove.
El primer ministro palestino, Salem Fayad, subrayó hoy que el nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, debe actuar "rápido" en el conflicto entre israelíes y palestinos para preservar la paz en la región, algo que requiere una "fuerte" intervención internacional.
"No habrá solución sin una fuerte implicación de la comunidad internacional bajo la dirección determinada de Estados Unidos", afirmó Fayad, en una entrevista publicada hoy por el diario francés "Le Figaro".
Para garantizar una solución "hay que asegurarse que cada cual respeta sus obligaciones" y "ése será el test que permitirá juzgar las intenciones de los estadounidenses", señaló el jefe del gobierno palestino con referencia a la Administración que debe poner en pie Obama en enero.
Del pasado, dijo que la Hoja de Ruta fijada por la comunidad internacional "no ha funcionado para nada. Los israelíes debían congelar la colonización en Cisjordania y la han acelerado. Es muy grave si se quieren preservar las oportunidades de un acuerdo sobre la coexistencia de dos Estados".
Afirmó que la autoridad palestina, por su parte, "aunque no controlamos lo que ocurre en Gaza, hemos progresado mucho en materia de restablecimiento del orden y de la gestión. Hasta los israelíes lo reconocen".
Fayad, que esta semana ha estado en Francia, añadió que la economía palestina podría reactivarse si se levantaran los bloqueos y las restricciones a los movimientos de la población que impone Israel.