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Dicen que lo que aprendemos de chicos es para toda la vida. También dicen que cuanto más chicos somos, más facilidad tenemos para aprender. Estas ideas subyacen al programa "Educación vial... un camino para la vida", ideado por el profesor de Educación Física Ricardo González. "Es como el hábito de lavarse las manos, si desde chiquitos se los familiariza con las señales de tránsito y se les enseña que en una senda peatonal el que tiene prioridad es el que va caminando, creo que dentro de 15 años vamos a ver los resultados", asegura el impulsor de esta iniciativa.
Ricardo González cuenta que la idea surgió en 2004 ante "la necesidad de dar respuestas a la cantidad de accidentes de tránsito que había en la ciudad de Santa Fe. Si bien no sabía cómo plantearlo, como docente de Educación Física tenía algunos medios para captar a los alumnos de forma diferente a como lo venía haciendo el Estado".
A través de un trabajo de investigación, concluyó que "las campañas del Estado no eran recepcionadas de una manera significativa por parte de los alumnos, porque eran charlas monótonas". Entonces, se planteó como objetivo captar la atención de los chicos para poder enseñarles educación vial.
El proyecto empezó como una cuestión personal y sin medios para implementar un programa ambicioso. En el 2004 el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación lanzó el plan "Manos a la obra"; Ricardo participó y su proyecto fue premiado y subvencionado. Así pudo comprar todos los elementos necesarios para desarrollar la actividad: bicicletas, cascos, kartings y equipo de sonido.
La novedosa actividad se desarrolla en la Granja La Esmeralda, ubicada al norte de la ciudad de Santa Fe. En algunos cosas, a pedido de ciertas escuelas, también se puede trasladar la pista a los establecimientos educativos. "A través del juego captamos la atención de los chicos de otra manera", remarca el profesor, y explica que el circuito cuenta con cuatro o cinco estaciones, para las cuales se necesita la misma cantidad de docentes de Educación Física.
Pensado para chicos desde la edad pre-escolar hasta adolescentes, incluye las siguientes estaciones:
1) Especies autóctonas, cuidado del medio ambiente, la basura, reciclado de los deshechos.
2) Circuito de señales de tránsito desarrollado en bicicleta.
3) Señales de tránsito, cómo andar en bicicleta, mecánica ligera. Esta estación es teórica y se expone mediante estrategias pedagógicas según la edad de los alumnos.
4) Circuito de obstáculos con señales de tránsito.
5) Recorrido con kartings.
"Les enseñamos a los chicos a andar en bici con rueditas. Les ponemos conos, a modo de obstáculos, para que desarrollen el equilibrio y la coordinación arriba de la bici y, además, carteles con señales de tránsito. Otra estación incluye un área estético-expresiva: se les muestran las señales de tránsito y de acuerdo al nivel de aprendizaje se les enseña a pintarlas, a ponerles el nombre o a explicar lo que significan", detalla Ricardo.
Lo que más rescata de este programa es la aceptación por parte de los chicos: "La respuesta es muy buena. No se dan cuenta de que están jugando, pero al mismo tiempo están aprendiendo", apunta Ricardo.
Una de las actividades se llama "la carrera del más lento", en la que justamente gana el que llega último. Ricardo explica que los chicos "tienen que ir haciendo equilibrio arriba de las bicis, porque deben ir muy despacio. El objetivo es enseñarles que la velocidad no lleva a ninguna parte".
Otros juegos consisten en concursos de preguntas y respuestas. ¿Cuánto saben los chicos de educación vial? Ricardo dice que el nivel es bastante dispar: "Algunos chicos vienen con conocimientos previos porque ya vieron algo en la escuela; para otros es la primera vez que tocan el tema. Además, depende de la edad; por ejemplo, cuando les pregunto a los más chiquitos qué significa la luz verde del semáforo, me han llegado a responder que es de ese color porque "hay plantas".
Gracias al trabajo coordinado con otros tres profesores -Ana María Hadad, Viviana Negrete y David Ignona- y dos estudiantes de Educación Física -Paola López y Julio Sellos-, esta actividad se desarrolla los domingos en la granja.
Durante la semana, trabajan con grupos de escuelas. Para ello necesitan solicitar un turno y la actividad es paga. Ricardo lamenta este hecho y asegura que está peleando desde el 2004 para que el Estado le reconozca el proyecto y le brinde algún apoyo. La tarifa es de $300 aproximadamente para un grupo de 60 chicos, e incluye el transporte y la entrada a la granja. "Esta actividad comenzó siendo gratuita, pero posteriormente se tuvo que arancelar por necesidades de autogestión", explica.
Otra de las metas del programa es incluir a los estudiantes secundarios, terciarios y universitarios. "Si bien el emprendimiento surge de la necesidad de brindar, desde edades tempranas, las herramientas necesarias para desenvolverse en el medio urbano, no podemos excluir a los jóvenes que se encuentran a un paso de obtener un carnet de conducir", destaca el profesor, quien considera que "la educación vial tiene que formar parte de los contenidos curriculares de los distintos niveles educativos".
Desde los fundamentos del programa se reconoce que se trata de una propuesta ambiciosa, pero invitan a la reflexión: "¿Debemos ahorrar en ambiciones cuando en nuestras manos, a nuestro alcance como educadores, están las respuestas a las necesidades de nuestros estudiantes? ¿Debemos dejar que siga transcurriendo el tiempo hacia el próximo accidente, elevando más aún la curva de siniestros ocurridos en nuestra zona? ¿Debemos restarle importancia al tema, pues en nuestro entorno familiar nunca ocurrió un accidente vial?".
Otra propuesta.
En el marco del Plan Integral de Seguridad Vial presentando el 14 de octubre pasado, la Municipalidad de la ciudad de Santa Fe desarrolla el proyecto "Juguemos en el Parque mientras el tránsito no está", que combina actividades lúdicas y artísticas para que los chicos puedan aprender jugando sobre seguridad vial.
"Desde el gobierno de la ciudad vamos a trabajar para que los chicos modelen sus conductas con el objetivo de autoprotegerse. Es decir, que a través del aprendizaje de las normas viales, les exijan a los adultos el cumplimiento de las mismas: el uso del cinturón de seguridad, de los cascos, cruzar por la senda peatonal, entre otras", explicó la subsecretaria de Educación, Rossana Ingaramo.
Los domingos de 17 a 18 se realizan las actividades para el público en general en el circuito de Educación Vial del Parque Garay. En tanto, de lunes a viernes de 10 a 11 y de 17 a 18, son las visitas para las escuelas.
Para informes e inscripción llamar al (0342) 4574112 o escribir a educació[email protected].
A largo plazo (*)
Es casi imposible modificar e incluir hábitos en personas que ya tienen asimilados los propios en su acervo individual. Si bien pueden darse casos aislados, la práctica nos demuestra que tales cambios no son significativos a la hora de realizar una evaluación estadística. Es necesario educar sobre el tema en cuestión a las pequeñas generaciones; crear hábitos de convivencia urbana que permitan, en el corto y mediano plazo modificar, para bien, las curvas de accidentología de nuestra región y por qué no del país; realizar actividades en donde nuestros niños -además de aprender y experimentar-, sean transmisores de valores culturales hacia toda la sociedad.
En "Educación vial, un camino para la vida" se trata de estimular -mediante estrategias lúdicas- las cualidades físicas, las capacidades cognitivas y las actitudes psico-sociales, orientadas a crear hábitos relacionados con el medio urbano en donde vivimos; hábitos que, una vez instalados en nuestra comunidad, serán pilares fundamentales para el desarrollo de una mejor calidad de vida.
En el receso por las vacaciones de julio 2004, 800 chicos participaron de la actividad en la Granja La Esmeralda. En 2005 esta cantidad alcanzó los 1200. Durante julio de 2006 y 2700, fueron 1800 los chicos que desarrollaron esta actividad lúdica-educativa.
Si bien no se cuenta con una cifra exacta, Ricardo González asegura que este año esa cantidad fue superada.
El programa "Educación vial... un camino hacia la vida" se propone educar sobre reglamentos y disposiciones viales, crear hábitos de convivencia urbana, fomentar valores culturales y estimular el cuidado del medio ambiente.
Las escuelas que quieran participar de esta actividad tienen que solicitar turno. Los interesados pueden comunicarse con Ricardo González al (0342) 154-059840 o vía mail a [email protected]. El máximo de chicos para realizar el circuito es 60 y el costo es de $300 aproximadamente.