Durante diez días de agosto, cuando deportistas y aficionados tenían todo su interés puesto en la delegación argentina en Beijing, el filatelista santafesino Rubén Gómez Giordano (contador público y magister en Dirección de Empresas) seguía de cerca otra instancia de competición: la exposición filatélica Olimpex, de la que participó con su colección "El espíritu del rugby" y con la que obtuvo una medalla de plata.
Premio en mano, aún sorprendido por la magnitud del reconocimiento y por la calidad que tuvo todo el evento, dialogó con Nosotros en su casa, donde las paredes rinden homenaje a una de sus pasiones: el rugby. Alrededor de la mesa donde se concretó la charla cuelgan imágenes enmarcadas de partidos por su hijo Ignacio (Uni-Santa Fe), y antiguos grabados ingleses con escenas de partidos sacados de postales que amplió y transformó en cuadros. No es su única pasión: también lo es el fuego al que, de una u otra manera, dedicó otras tres colecciones.
"Filatelia no es sólo coleccionar estampillas", explica de entrada. Hay otros elementos como sobres, matasellos y entero postales, "que son sobres donde la estampilla está impresa, o sea que prácticamente todo el frente del sobre pasa a ser una gran estampilla", gráfica como para que entiendan neófitos.
En el coleccionismo, el valor que tiene una pieza, sea una estampilla o una pintura, está dado por la exclusividad o la antigüedad. Entonces, "cuando me preguntan si mi colección es muy valiosa, respondo que no. Lo es desde el punto de vista sentimental, pero son piezas nuevas de escaso valor".
Gómez Giordano comenzó a coleccionar entre los años 1982 y "83, "a raíz de una fractura que me tuvo inmovilizado algunos meses. Fue en Caracas, Venezuela. Siempre había tenido ganas, pero ahí me decidí a hacerlo".
La primera de las cuatro colecciones fue "La lucha contra el fuego" que homenajea la actividad de los bomberos. La segunda: "El fuego, un amigo peligroso" y se denomina así por las dos facetas de este elemento que por un lado presta un servicio y por el otro el peligro que entraña su empleo. Y la otra es "A pesar del incendio, las cartas llegaron a destino". Sobre esta última se detiene: "una estampilla es un recibo de pago por un servicio que habrá de ser prestado en el futuro; cuando ese pago se hace efectivo, el correo aún no llevó la carta a ningún lado. Pero las cartas siempre se entregan; puede pasar tiempo, pero finalmente llegan". Él logró hacerse de una carta rescatada de un avión que se accidentó en Los Andes, "El avión quedó sepultado en la nieve varios años hasta que reapareció luego de un importante deshielo; así la correspondencia fue rescatada y las cartas entregadas a sus destinatarios".
Y para cinéfilos relata el argumento de una vieja película en blanco y negro que está basada en este tema. "Son tres historias: un asesinato donde una persona escribe quién es el asesino; un muchacho parte a otra ciudad dejando a una chica embarazada y le explica los motivos en una carta, y un hombre de negocios que huye con su secretaria y le dice a su esposa en una carta que ya no la quiere. El avión que transporta las cartas choca contra una montaña hasta que tiempo después es localizado y las cartas son rescatadas". Sobre cómo siguen las tres historias y qué ocurre con las cartas no conviene adelantar detalles. Pero al coleccionista le permite concluir en que éstas siempre se tienen que entregar. "Incluso, si están muy dañadas, el correo coloca lo que haya quedado de ellas en un sobre que se llama sobre ambulancia". Él mismo tiene algunas que están muy dañadas, que lograron llegar a destino y después, por algún fin comercial u otra razón, fueron puestas en el mercado. Son "cartas rescatadas de vagones postales de trenes, de barcos, una dañada por pirotecnia en un buzón de Dinamarca, durante un Año Nuevo".
En la primera de sus colecciones incursionó en otro de sus temas favoritos: los bomberos. "Mi papá, Rubén Gómez Antonini, fue jefe del cuartel de esta ciudad entre 1942 y 1955. La familia ocupó la casa habitación destinada al jefe. O sea que pasé mi niñez y el comienzo de mi adolescencia entre autos de bomberos y, de grande, cuando quise dedicarme a un tema, éste apareció de forma natural".
En cuanto al rugby, antes de ser coleccionista fue jugador y después árbitro. "Comencé en la 4´ división y seguí hasta los treinta y pico; ahora juego de espectador y coleccionista". Como en todo, opina que "para armar una colección es necesario tener conocimiento sobre el tema"; por eso reflexiona que no podría hacer lo mismo con otro deporte o alguna cuestión que le resulte ajena.
A la colección que obtuvo el premio en Beijing la tituló "El Espíritu del rugby" porque "quienes practicamos ese deporte decimos que tiene una magia que te atrapa, una mezcla de lograr el éxito en conjunto, con tus catorce compañeros de juego y tus amigos fuera de la cancha jugando lo mejor posible pero siempre luchando de manera franca, limpiamente, respetando al adversario. Es como con los bomberos voluntarios, quienes me han contado que la persona que empezó en esa actividad no la deja más".
Volviendo al tema, afirma que "el rugby empezó como un juego de caballeros; el réferi tardó muchos años en entrar a la cancha. Cuando había una infracción, el partido se detenía y entraban a discutir la jugada y la sanción, siendo éste el origen del scrum", explica.
Gómez Giordano empezó a armar esta colección en 1995 y la presentó en otras instancias olímpicas, como en Sydney 2000 y en varias muestras nacionales. Pero su mayor placer es presentarla en los clubes, donde jugadores y veteranos se asombran de ver las estampillas de rugby muy poco conocidas.
La colección llevada a China fue presentada por Eliseo Rubén Otero, presidente de la Federación Argentina de Entidades Filatélicas quien también actuó como jurado internacional de la exposición. Recibió, además, el apoyo del Prof. Jorge Casalía, director del Grupo Temático Deportivo "Podium".
Junto con la medalla, llegó el diploma y la hoja de calificación de los jueces que juzgaron su colección con 75 puntos. La medalla de oro fue para los que lograron más de 80 y la de Gran Oro para quienes obtuvieron entre 96 y 100. En los días que se concretó esta charla, el material permanecía expuesto en un centro filatélico de Mar del Plata.
Argentina tiene dos emisiones sobre rugby, referidas a dos acontecimientos que ocurrieron en el país: un mundial de jóvenes menores de 18 años organizado por la Federación Internacional de Rugby Amateur y cuando la Unión Argentina de Rugby (UAR) cumplió cien años. En ambos casos, gómez Giordano fue el gestor de la iniciativa, siendo el nexo entre la UAR y el Correo Argentino, así como el autor del comentario incluido en el folleto de presentación de la emisión. "Esta actividad obliga a tener un contacto muy grande con todos los filatelistas, no todo por las estampillas, sino para otros elementos como las cartas y los matasellos los que, si no se aprovechan cuando salen, son muy difíciles de conseguir".
Cuando se le pregunta cuántas de las estampillas vinculadas al rugby pudo conseguir en estos años, confiesa que "no las he contado, pero felizmente las tengo a todas", entre ellas la primera que fue emitida por Fiji, en 1951, y tiene la ilustración de su famoso jugador de origen mahorí Malakai Labarbure, acomodando la pelota para patear a los palos.
El protagonista de esta historia es, además, miembro del Comité de Administración de la Comisión Internacional de Coleccionistas del Tema Rugby que tiene sede en París. "Somos tres: el francés Pierre Chardonet, el sudafricano Gideon Nieman y yo, de Argentina. No conozco en el país y el continente americano a otro coleccionista del tema Rugby". confió.
En la charla queda claro que Gómez Giordano no se dedica sólo a coleccionar: "hice cerca de 90 matasellos especiales del tema rugby; en realidad los hace el Correo Argentino. Ellos llevan una ilustración especial, una leyenda y la fecha del acontecimiento festejado. Al igual que las estampillas, estos matasellos son también documentos públicos y tienen validez exclusivamente el día de la fecha indicada en el mismo y nunca más".
En este punto informa que "son muy pocas las estampillas que los países, Argentina entre ellos, pueden emitir por año, de las que hay que deducir temas fijos como Navidad, efemérides, pintura argentina, tango, etc. por lo que no alcanzan para todos los eventos a conmemorar".
El intercambio con otros especialistas del mundo es permanente y -podría añadirse- necesario para mantener actualizada una colección. Gómez Giordano acepta definir esta actividad como un hobby, tal vez como un cable a tierra, pero inmediatamente añade que "aporta mucho y enriquece en el mejor sentido de la palabra".
En detalle
La colección "El espíritu del rugby" que obtuvo el premio en Beijing comprendió los siguientes temas: El deporte del rugby, sus comienzos y desarrollo y los deportes parecidos (el football americano, australiano y gaélico); elementos del juego (los postes, la pelota, la cancha, estadios); Particularidades del juego (la corrida, el pase, el tackle, el hand-off, el try, las patadas a los palos, el drop, el scrum, el line-out); modalidades del juego (rugby infantil, juvenil, universitario, de veteranos, femenino, seven-a-side); partidos memorables; torneos y campeonatos (sudamericanos, copa europea, 5 y 6 naciones, liga Heineken, las ligas ingresas, neozelandesas y australianas, la U-12); los campeonatos mundiales; instituciones del rugby (la IRB, la Fira, las uniones, los clubes); el réferi; dirigentes; jugadores famosos; personalidades que jugaron al rugby (políticos, ex presidentes, astronautas, científicos).