Nosotros: NOS-12
BELLEZA
La gran enemiga de las mujeres
Cómo combatir la celulitis. Toda mujer desea una silueta firme, una piel tonificada y sin celulitis. La obesidad no es la causa principal de este mal que afecta al 90% de la población femenina. En consecuencia, perder peso no es la solución a este problema, ya que la celulitis aparece tanto en personas delgadas, como en otras con mayor peso. Aquí, algunos datos y sugerencias para eliminarla. fuente: mundobelleza.com. + por revista Nosotros

La celulitis es una disfunción evolutiva, resultado de un proceso hormonal típicamente femenino. Se desarrolla lentamente, pasando por diversos estadios en función de una mayor o menor gravedad.

A parte de la imagen antiestética que aporta, en ocasiones puede llegar a ser dolorosa.

Las principales manifestaciones de la celulitis son la piel de naranja, pequeños hoyuelos o hundimientos en la piel con cúmulo de grasas, localizados principalmente en las caderas, los muslos, los glúteos, las rodillas y las piernas. Ocasionalmente, también suele situarse en los brazos y la región lumbar.

Se da principalmente en las mujeres, independientemente de su edad o peso, a partir de la pubertad, con la aparición de los estrógenos. Sólo un 10 % se libra de ella. No se suele dar entre los hombres porque son las hormonas las que determinan el reparto de cédulas grasas.

La predisposición de las mujeres a sufrir la temida piel de naranja se debe, en parte, a los distintos trastornos hormonales por los que pasa a lo largo de la vida: la pubertad, el embarazo y la menopausia son tres momentos clave a causa de las variaciones en los niveles de estrógenos del cuerpo, que tienen como consecuencia el desarrollo y alteración del tejido graso en caderas, glúteos, vientre y muslos.

Las causas de la aparición de la celulitis es la alteración del tejido conjuntivo. Los adipocitos son células que almacenan azúcares y grasas, que al multiplicarse acrecientan el volumen de los lóbulos adiposos, apareciendo los hoyuelos o hundimientos en la piel.

Los principales responsables son las metaloproteinas, enzimas que sintetizan los adipositos y que son responsables de la degradación de las fibras de colágeno y de la transformación de adipositos "dormidos" (que no almacenan grasas ni azúcares) en adipocotos "activos".

Trucos que tenés que conocer

Mantener una alimentación equilibrada; tomar abundantes alimentos frescos y ricos en fibras, beber al menos 2 litros de agua al día, prescindir del tabaco, el café y el alcohol, son los trucos básicos para preservarse de la celulitis. También se aconseja utilizar ropa que no oprima la piel, realizar ejercicio todos los días, aunque no es necesario realizar un ejercicio muy intenso, basta con andar 30 minutos.

La celulitis no surge en primavera. Utilizar un producto cosmético adecuado todos los días del año o acudir a un centro de belleza para usar una técnica específica que mantenga lisa la capa superficial y logre disminuir el aspecto "acolchado" de la piel, son recomendaciones que toda mujer deberá tener en cuenta.

En general, hace falta paciencia y constancia, es difícil que la celulitis desaparezca si no se aplica un tratamiento diario. En los casos más graves se puede acudir a la cirugía.

Si aún estás a tiempo de empezar la lucha contra la piel de naranja, dedícate a fondo y, sobre todo, sé constante en la aplicación del tratamiento. Y si vas a añadir algo de deporte a tu rutina de cuidados, date la crema antes de empezar a hacer ejercicio, puesto que potenciará sus efectos.

Antes de empezar cualquier tratamiento anticelulítico es necesario exfoliar en profundidad la zona a tratar, para que los principios activos que contienen los productos penetren mejor y sean más efectivos. Repite la exfoliación al menos una vez a la semana.

Si quieres efectividad, aplícate la crema anticelulítica dos veces al día. Hacerlo mediante un masaje es decisivo, ya que activa la microcirculación, potencia los intercambios celulares y prepara la piel para absorber eficazmente los ingredientes que apliquemos. El masaje siempre debe ser ascendente, en la misma dirección de la circulación sanguínea. En las piernas, comenzar en los tobillos e ir subiendo lentamente hasta las ingles, describiendo pequeños círculos.

En las zonas más rebeldes -muslos, caderas y nalgas-, los movimientos circulares deben aplicarse en sentido contrario a las agujas del reloj, mientras que en el abdomen, la palma de la mano debe ir en el mismo sentido. En los brazos, igual que en las piernas, comenzar por las muñecas hasta los hombros, insistiendo en la cara interna, que es la que necesita más reafirmación.

Los últimos tratamientos

Cada año los geles, cremas y sérums anticelulíticos incorporan nuevos ingredientes cafeína, L-carnitina, fucus y extracto de té verde, entre otros, que además son más activos y eficaces para luchar contra la piel de naranja. Incluso algunos se acompañan con masajeadores y aparatos semiprofesionales que facilitan su aplicación. Si el año pasado los productos más innovadores fueron los parches,en esta temporada, la presentación en pastillas y bebibles son la gran novedad, especialmente los que se presentan en sobres monodosis que se disuelven en agua y resultan muy cómodos de transportar para seguir el tratamiento allí donde te desplaces. Ahora las más perezosas ya no tienen excusas para luchar contra los adipocitos.

El diagnóstico es fundamental a la hora de determinar el mejor tratamiento para cada persona, y en el caso de la celulitis, conviene segmentar los casos, ya que hay que abordarlos según el tipo, no sólo el problema de origen, sino el aspecto de la piel que encontramos, es diametralmente opuesto.

¿Qué favorece su aparición?

•Predisposición hormonal

•Factores hereditarios •Factores psicológicos como el estrés (la adrenalina favorece el almacenamiento de grasas) •Trastornos afectivos, conflictos familiares o laborales, que pueden influir en la microcirculación sanguínea •Trastornos circulatorios provocados por várices, malas posturas, prendas muy ajustadas •Un mal estilo de vida, como la falta de ejercicio y de sueño •Baños muy calientes •Factores alimenticios, como el café o una dieta desequilibrada o con grasas •Determinados fármacos como anovulatorios o corticoides. •Fumar.