Los olvidos constantes pueden convertirnos en personas irritables y con poca confianza en nosotros mismos. Los llamados "despistes" a la larga minan nuestra autoestima y conducen nuestro comportamiento hacia un camino sin retorno. Unas veces porque se asume ese apartado de nuestro carácter, otras porque pensamos que es el preludio de una enfermedad con entidad propia.
Sin embargo, los olvidos también son producto de tener demasiadas preocupaciones, demasiadas cosas en la cabeza de las que ocuparnos y eso deriva en lapsus que nos hacen el día a día más cuesta arriba. Guardar la agenda en la heladera, rescatar el celular del cajón del armario del baño y un sin fin de sin sentidos de esta naturaleza pueden evitarse.
Un estudio realizado por el Centro para la Investigación del Cerebro y el Comportamiento de la Universidad israelí de Haifa ha demostrado que una siesta de 90 minutos refuerza el proceso de la consolidación de la memoria a largo plazo.
La investigación, publicada en la revista científica Nature Neuroscience, revela que una siesta al atardecer cambia el curso de la fijación del recuerdo en el cerebro.
"Seguimos sin conocer el mecanismo exacto del proceso de memoria durante el sueño, pero los resultados de este estudio sugieren la posibilidad de que se puede acelerar la consolidación de la memoria y, en el futuro, podremos hacerlo de forma artificial", señala el profesor Avi Karni, de la Universidad de Haifa.
Un experimento reveló que la consolidación de la memoria se acelera con el sueño.
"Esta parte del estudio mostró, por primera vez, que el sueño durante el día puede reducir el tiempo en el que la memoria se convierte en inmune a interferencias y olvidos. En lugar de 6 u 8 horas, el cerebro consolida la memoria durante 90 minutos de siesta", explica el investigador.
Quizá no sea de los privilegiados que pueden permitirse el lujo de tener tiempo suficiente para una siesta tan dilatada. Pero, si quiere dejar de poner la casa patas arriba buscando algún objeto, para después descubrirle en el lugar más insospechado, mejor que ponga en práctica otros métodos.
La tecnología ha ideado un indicador visual y auditivo llamado Superfinder. Tiene el tamaño de una tarjeta de crédito y mediante un localizador nos permitirá encontrar a distancia las llaves, el móvil, la cartera, el control remoto, el bolso o incluso el coche en un gran aparcamiento.
Su tamaño es pequeño y las indicaciones visuales y auditivas le conducirá hasta al objeto en cuestión de segundos, incluso si está escondido bajo las mantas u olvidado en un gran espacio, con pitidos y sonidos intensos que le indican si se va acercando al objeto en cuestión
Con esta especie de juego "caliente/frío" tecnológico, pero más eficaz y sencillo, además de ahorrarse tiempo reducirá varios dolores de cabeza.