Opinión: OPIN-04 Estacionar tiene sus privilegios

El estacionamiento de vehículos se ha transformado en uno de los problemas fundamentales de las grandes ciudades y Santa Fe no está exenta del mismo. Encontrar dársenas o lugares en las playas de estacionamiento en las horas pico es toda una odisea, conocida por los que transitan la ciudad en la llamada "zona de los bulevares".

Claro, hay sectores especialmente ligados a la política que no padecen esos problemas, debido a ciertos lugares privilegiados que llevan el cartel de reservado. En la zona sur, la Municipalidad le ha cedido al Poder Legislativo el uso exclusivo de una plaza pública para el estacionamiento de diputados, senadores, asesores y algunos empleados jerarquizados. La plaza Italia luce a llena el jueves, y quedan grandes lugares vacíos durante el resto de los días que ni siquiera están disponible para autoridades y empleados del Museo Provincial Rosa Galisteo de Rodríguez, que está en una de las calles laterales.

También el Poder Judicial guarda varios lugares para los ministros de la Corte Suprema de Justicia, para que apenas deban subir las escaleras del palacio e ingresar a su despacho. Hay otros lugares reservados a jueces y a algunos secretarios en la manzana que ocupa.

En el Poder Ejecutivo, el estacionamiento es interno en Casa de Gobierno y con guardia policial para preservar la seguridad de funcionarios y bienes. De todos modos, no sólo funcionarios dejan su auto en esa playa. Algún que otro vecino de calle San Jerónimo lo hace desde hace varios años cuando un familiar suyo ocupaba uno de los principales despachos de la Casa Gris. Hubo cambio de gobierno pero no cambió la costumbre, y el personaje en cuestión sigue gozando de la cochera e incluso se cruza con actuales funcionarios con los que intercambia elogiosos saludos y hasta ofrece gestiones mediadoras en momentos en que gobierno y justicialismo cruzan fuertes reproches. Todo sea por mantener la cochera con sólo cruzar de vereda, gratis y con custodia oficial.