La exitosa escritora cordobesa Cristina Bajo ha decidido contar su relación con la cocina, con la comida y con los placeres de los encuentros alrededor de la mesa. El resultado es un libro ilustrado bellamente, titulado "Elogio de la cocina" y subtitulado "Recetas con historia", presentado por Sudamericana.
"Hoy, como en mi infancia, la mesa es un lugar alegre, para juntarnos a sopar el pan en la salsa, conversar con entusiasmo y recordar aquellas noches en familia, oliendo el grato aroma de la carne, las frutas y las especias mientras mis padres contaban cosas de su infancia y hablaban de películas que demoré cincuenta años en ver: "La guerra gaucha' "Pampa bárbara, "Su mejor alumno'...", escribe Bajo. Consecuente con esta concepción, el primer capítulo está dedicado a "el placer de recibir en casa", con los recuerdos de infancia: "La casa parecía brillar especialmente en esas tardes de té o atardeceres de cocktails -palabra que aprendí por aquel entonces-, cuando mamá preparaba tortas y bizcochuelos tomados del libro de Doña Petrona, o bocaditos salados de la tan chic revista Selecta. De vez en cuando tomaba algo de Casas y Jardines, una de las publicaciones que recibía mi padre... Fue así como aprendía que cocinar para otros es un cálido, sabroso, especial acto de amor y que uno de los secretos de recibir agradablemente se asienta en la importancia de lo que viene antes de la comida". A continuación se describen las "buenas tablas", el atractivo camino a las comidas que resultan sus prolegómenos, es decir, las entradas, bocaditos o las tablas que pueden presentarse a los invitados antes de la cena o del plato fuerte.
De manera similar se presentan los siguientes capítulos, los distintos platos y las recetas más originales, las verduras y las carnes, las pastas y el dulce final, el té de Lewis Carroll y los alimentos de Cuaresma. Las ilustraciones, de naturalezas muertas, escenas campestres y hogareñas pautan agradablemente las reflexiones, los recuerdos y las recetas.