Proyecto del Centro Comercial e Industrial de Vera

Proponen que los hacheros se incorporen al sistema laboral

Desde la entidad, sostienen que es necesario capacitar a estos trabajadores para que realicen una adecuada explotación del bosque. Además quieren establecer un control en la comercialización del producto. Corresponsalía Vera

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Atentos al debate instalado sobre el tratamiento de los bosques nativos y la situación socioeconómica particular del norte santafesino, el presidente del Centro Comercial e Industrial de Vera, Alfredo Buffi, explicó los alcances de un documento presentado ante la Mesa Foresto- Industrial a los fines de elaborar distintas propuestas.

Desde esta entidad, creen que es necesario instruir a los hacheros de subsistencia para la interpretación de la Ley Nacional Nº 26.331; convertirlos en la figura de monotributistas a los fines de incorporarlos al sistema, protegerlos con cobertura social y jubilación; capacitarlos sobre la explotación autorizada o prohibida y la obligación de “reforestar” e identificarlos con una credencial que los habilite a desarrollar su actividad en cualquier campo, previo acuerdo privado.

A la vez, por medio una guía forestal que emitiría un personal habilitado por la Secretaría de Medio Ambiente, se busca asegurar el control de la carga y el cumplimiento de los requisitos, para luego autorizar su comercialización e incluir en la guía el detalle o comprobante de cumplimiento de los aportes de monotributista.

De esta forma, se pretende “transformarlos en generadores de recursos para productores independientes que revaloricen su dignidad”. A la vez se quiere allanar “el camino hacia la explotación racional del bosque, el equilibrio natural entre los actores que formamos el ecosistema, la correcta interpretación del término ‘desmonte’ y las diferencias que hay entre la actividad de ‘raleado’ y ‘tala rasa’, ratificando nuestra predisposición a la protección de la naturaleza como fuente de materia prima y combustible para industrias que contienen a miles de familias”.

Realidad regional

Desde el Centro Comercial e Industrial de Vera, advirtieron que la gran mayoría de las poblaciones del norte del departamento Vera, “nacieron como consecuencia de la explotación forestal y la falta de otros recursos hace que sea el medio de vida más importante”.

Según mencionaron, “el sector social que tiene como actividad principal la producción de leña seca, está formado generalmente por individuos llamados ‘hacheros de subsistencia’, oriundos del lugar con un mínimo de instrucción o preparación escolar, carentes de recursos y oficios”.

Sobre estas personas no se tiene información precisa porque no están registrados impositiva ni laboralmente, ya que trabajan fuera del sistema, solos o en familia, sin relación de dependencia.

“La comercialización de lo que producen se hace de forma directa entre el hachero de subsistencia y el fletero o consumidor, ya que no interviene el propietario del campo que autoriza a realizar gratuitamente esta actividad; a cambio de trabajos de limpieza o picadas; o a porcentaje de las ventas de lo producido”.

Al respecto, mencionaron que se “entiende que ‘reforestar’ no sólo fortalecería el medio ambiente sino que posibilitaría la generación de recursos y empleos en un circuito promovido, organizado y utilizado por el hombre”.

Teniendo en cuenta estos conceptos, “el control, cuidado, reforestación y explotación racional de los bosques, debe estar en manos de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, en directa relación con los hacheros de subsistencia, sin contar con los propietarios de campos”, advirtieron desde el Centro Comercial e Industrial de Vera.

Proponen que los hacheros se incorporen al sistema laboral

Los hacheros de subsistencia, que cambian su producto por la provista de mercaderías.

Foto: Manuel Mudry

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Análisis

Alfredo Buffi (*)

Desconocimiento

La actividad económica informal es directamente proporcional al empleo no registrado y se agrava en la medida que nos alejamos de los centros urbanos más importantes, existiendo casos ilegales hasta en organismos oficiales que utilizan el pretexto de “emergencias” para hacer trabajar a mujeres y varones fuera de los lineamientos establecidos, muchos de ellos, beneficiarios de planes sociales.

Cuando la economía reacciona, demanda mayor mano de obra y se contrata personal temporario, sus registros se demoran o no se concretan por temor a las sorpresas como la presente recesión que convierten a los empleados en un problema más.

Estos últimos en ingresar y, aún sin registro, son los primeros despedidos ante una crisis; pero, no modifican el porcentaje de las estadísticas oficiales.

Los costos de la economía y el empleo formal superan el 30%, por lo que genera desigualdad competitiva con aquellos que evitan ese gasto al no registrar sus operaciones ni empleados.

Conocer los problemas permite elaborar medidas correctivas, desconocerlos o esconderlos, sólo agrava la situación como la inflación no reconocida oficialmente de hace cinco meses; o imputar a factores externos a la actual recesión, causal directa de la desocupación.

Si bien los argentinos estamos acostumbrados, es imposible organizar una economía con mentiras o versiones, dividida en ciclos cada vez más cortos donde las expectativas, los proyectos y la confianza, se hacen cada vez más débiles.

(*) Presidente del Centro Comercial e Industrial de Vera