Por iniciativa del Movimiento Los Sin Techo
Un oficio nuevo para 96 personas
Varios jóvenes realizaron los cursos de capacitación que se dictaron en diferentes barrios para aprender un oficio y tener una salida laboral. Muy agradecidos, destacaron que la iniciativa se podría imitar por organismos del Estado.
Los egresados recibieron sus certificados y herramientas de trabajo ayer, en un acto llevado a cabo en la sede del teatro Luz y Fuerza.
Foto: Néstor Gallegos
Mónica Ritacca
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Son 96 personas, en su mayoría jóvenes, las que aprendieron un oficio en el marco de los cursos de capacitación que dictó este año el Movimiento Los Sin Techo. Azulejista, bobinador, corte y confección, instalador electricista, reparador electricista, gasista instalador, reparador de PC y plomero reparador fueron las capacitaciones que realizaron hombres y mujeres de los barrios Barranquitas, Los Hornos, San Pantaleón, Villa Hipódromo, Centenario, San Agustín II, Pompeya, Loyola y Villa Oculta de nuestra ciudad.
Ante la presencia de familiares, los “egresados 2008” recibieron en un emotivo acto sus certificados correspondientes y herramientas de trabajo. Estaban muy contentos y emocionados, puesto que tras largas búsquedas de empleo ahora saben un oficio y podrán trabajar.
Azulejista
Julián Durán tiene 18 años y se capacitó en la colocación de azulejos durante 9 meses. Para él, fue un gran esfuerzo el que debió hacer para cumplir con la asistencia a todas las clases. Y no se arrepiente de haberlo hecho porque “dio sus frutos”.
Un balde, una pala y una caja de herramientas le fue entregado a este joven junto con el certificado de finalización del curso. Consultado, dijo estar muy agradecido por la posibilidad que tuvo.
“El curso que hice es una salida laboral para mí. Lo elegí porque trabajo como ayudante de albañil, haciendo mezcla, y estaba relacionado”, contó Julián. Y agregó: “Ahora voy a poder armar un curriculum mejor y, ojalá, tener más trabajo”.
Julián Durán vive con sus padres y su hermano en el barrio Barranquitas. Ayudar a su familia con el dinero que obtenga como azulejista es uno de sus mayores deseos.
Costurera
“Ahora voy a poder colocar cierres”, dijo Laura Miranda, de 35 años, a El Litoral. Esta mujer hizo el curso de corte y confección para aprender más alternativas vinculadas a su trabajo actual. Y le sirvió muchísimo. “El nuestro fue un curso intensivo de seis meses. Aprendí a hacer túnicas de comunión, vestidos de bautismo y otras cosas que no sabía hacer y las aprendí”, refirió Laura.
Sus compañeras también manifestaron la salida laboral que les significa haber realizado el curso. Al mismo tiempo, lamentaron que haya culminado debido al buen clima que había en las clases y los momentos que se compartían todas juntas.
Bobinador
Cristian Arriola es uno de los 9 egresados del curso de bobinador. Tiene 18 años y es el más joven de las personas que realizaron esa capacitación. Consultado, explicó que como bobinador podrá “reparar los motores de ventiladores, y de otros artefactos eléctricos, que se queman o recalientan por distintos motivos”.
“Nuestra capacitación fue de un año, y todavía nos quedan dos semanas de cursado. Elegí hacerla para ayudar a mi papá, que también hace ese trabajo. Me sirvió mucho hacer el curso, por lo que me anotaría en otro de presentarse la oportunidad”, señaló el joven.
Por último, las personas que dialogaron con El Litoral destacaron la iniciativa del Movimiento Los Sin Techo, de capacitar gratuitamente a las personas interesadas en aprender un oficio, porque es de gran importancia para quienes no tienen la posibilidad de estudiar pero tienen, como una meta de vida, progresar.
Julián aprendió a colocar azulejos, tarea que articulará con la de albañilería.
Foto: Néstor Gallegos