Bodas de oro
Festejos en un instituto educativo
Agencia Laguna Paiva
Mañana el Instituto Pbro. Alcides Carlos Frencia festejará, a través de un acto que tendrá como escenario la plaza principal, el cincuentenario de una rica trayectoria al servicio de la educación de esta ciudad y de su zona de influencia.
La ceremonia central será a partir de las 20. Habrá palabras alusivas de un ex-integrante de Comisión Propietaria y un representante del gobierno provincial y se proyectará un video de la institución y una serie de números artísticos interpretados por alumnos de los niveles Inicial, Primario, Secundario y egresados de este último y del terciario.
El jardín de infantes Niño Jesús, que comenzó a funcionar en mayo de 1958, fue el punto de partida de un proyecto que tuvo como su principal hacedor al sacerdote Alcides Frencia, quien se hizo cargo de la parroquia del entonces pueblo Reynaldo Cullen al fallecer su predecesor, Ignacio Macor.
Para ello, tuvo el apoyo constante de distintos sectores de la comunidad y de docentes que posibilitaron la apertura de esta institución que cobijó a 120 niños, que en su etapa inicial desarrollaba sus actividades en un sector del templo dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, en dos turnos y con Elsa Lanzo y Blanca Schiling como maestras, secundadas en su labor por Beatriz Garrera y Ana María Bournissent como docentes auxiliares, en tanto que Sirley Gómez y Elsa Banchio lo hacían como maestras de Educación Musical y de Actividades Prácticas. Su primera directora fue Beatriz Garrera y en 1960, al crearse algunos grados de la escuela primaria, Elvira Salto se hizo cargo de esa función para los dos niveles de enseñanza. Posteriormente, le sucedieron Vilma Serra y Martha Zúccolo, desempeñando hoy la dirección de la escuela primaria Nº 1135 Marta Cardinali. El nivel inicial se independiza en 2006 pasando a ser el jardín de infantes Niño Jesús Nº 1471 a cuyo frente se encuentra Cristina Pérez.
Lo concretado, lejos de conformar al Pbro. Frencia -fallecido en 1970-, lo estimuló aún más para alcanzar otra meta: crear el nivel secundario, que arrancó en 1960 con dos modalidades; normal nacional y perito mercantil. Todo ello, a la par de ampliar el acceso a la educación de niños y adolescentes del lugar, tuvo la particularidad de convertir los locales que en las inmediaciones del templo funcionaban como bares en aulas en las que se fueron forjando muchos de los hombres y mujeres que pasaron por este establecimiento que en 1971, por decisión de la comisión propietaria, dejó de llamarse Doña Manuela Funes de Cullen para llevar la denominación de quien caló muy hondo en la historia paivense de fines de los años cincuenta y a lo largo de toda la década de 1960. Más tarde se sumaría a esta estructura educativa el nivel terciario, con el profesorado para la enseñanza primaria y preescolar.




