Edición del Miércoles 26 de noviembre de 2008

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París y la historia de la moda - Edición Impresa - Escenarios & Sociedad Escenarios & Sociedad

Desfile en la Alianza Francesa

París y la historia de la moda

“París C’est chic” es el título de un desfile que se realizará este sábado, desde las 20.

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En todas las épocas, como en la de Luis XIV, la mujer buscó seducir con sus vestimentas.

Foto: Gentileza producció

Graciela Audero

cultura@ellitoral.com

La Alianza Francesa de nuestra ciudad, ubicada en Bv. Gálvez 2147, está organizando para este sábado 29 desde las 20, un acontecimiento para disfrutar de la moda, al que ha titulado “París C’est Chic”. Para mayor información, acercarse a la dirección antes citada, de 8 a 14 y por la tarde de 16.30 a 20.30, o a los tels. 4553334 / 4558575.

Para Gilles Lipovestky, “la moda no es un fenómeno de todos los tiempos y de todas las civilizaciones”. Contrariamente a la idea recibida de que la moda es un fenómeno consustancial a la vida humana en sociedad, el sociólogo francés afirma que tiene un comienzo histórico: la moda nace y se desarrolla en el mundo moderno occidental.

El sistema de la moda con sus metamorfosis constantes, sus extravagancias y su savoir-faire inimitable, es identificable desde la Edad Media, mientras que el renombre de París como epicentro de este arte en el mundo, data del siglo XVII y se prolonga hasta los años 70.

La Haute Couture

La moda moderna se inicia a mediados del siglo XIX, con un sistema bipolar estructurado en torno de dos industrias nuevas: la “Alta Costura” con creaciones de lujo y a medida, y la confección industrial con producciones en series y baratas, que imitan los modelos prestigiosos y de lujo.

En 1857, Charles-Frédéric Worth funda la primera casa de moda en París que preanuncia la Haute Couture, es decir, una empresa de creación y un espectáculo publicitario que, en la presentación de los modelos, reemplaza “las muñecas de moda”, por los mannequins. Las innovaciones de los couturiers pioneros facilitan las imitaciones de la confección industrial: en 1909, Poiret destierra el corset; en 1919, Chanel y Patou repudian el lujo y la ornamentación sofisticada a favor de los tailleurs, los vestidos de jersey cortos, angostos y simples, los pull-overs y los cardigans. Esta nueva estética promueve una moda urbana de líneas puras, sobria y confortable, mientras el “chic” consiste en abstenerse de una apariencia suntuosa.

Como la moda, desde siempre, se caracterizaba por ser conservadora y uniforme e innovar sólo en los detalles y accesorios, la Haute Couture marca una ruptura histórica, al crear en cada temporada prototipos originales que cambian la línea del vestido y no únicamente los detalles ornamentales. Más aún, este giro profundo incluye originalidades vanguardistas. No es casualidad que los couturiers, en los inicios del siglo XX, admirasen y compartiesen la amistad con artistas modernos: Poiret es amigo de Picabia, Vlamink, Derain y Duffy; Chanel es amiga de P. Reverdy, Juan Gris, Max Jacob, y diseña vestuario de teatro para Cocteau.

El fenómeno de la moda, hasta 1960, se relaciona directamente con los valores que derivan de la ideología de la libertad y que promueven los placeres individualistas. El individualismo, a su vez, desencadena un proceso de “psicologización” que, entre otros, es interpretado por la Haute Couture. Así, la mujer, de acuerdo con la ropa que lleva, puede aparecer melancólica, sofisticada, ingenua, romántica, joven o deportiva, rasgos destacados por las revistas de moda, según el semiólogo R. Barthes, en su libro “Sistema de la moda”, de 1967.

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Ya en 1957, el modisto Yves Saint Laurent utilizaba flores para colocar en sus colecciones.

Foto: Agencia EFE

El prêt-à-porter

En los años 1950 y 1960, el prêt-à-porter emerge como un nuevo sistema sin provocar una ruptura histórica, ya que produce una reestructuración de lo anterior, al fusionar la industria de la confección con la creación de moda, llevando la novedad, el estilo y la estética a la calle. Nombres de nuevos diseñadores que no pertenecen a la Haute Couture se imponen tanto como sus innovaciones: en 1959, Daniel Hechter lanza el tapado sotana; en 1960, Cacharel recrea la camisa para mujer; en 1963, en Londres, Mary Quant con el Ginger Group, da origen a la minifalda.

La revolución del prêt-à porter -que desarrolla una producción industrial de consumo masivo, a precios accesibles y con el valor agregado de la estética- es inseparable de los progresos tecnológicos y de la cultura joven. Yves Saint-Laurent, en los años 1970-1980, decía: “Antes, una chica quería parecerse a su madre. Ahora, ocurre lo contrario” y agregaba: “La gente no quiere más ser elegante, sino seducir”. Hoy, el gran creador podría repetir lo mismo, pues todos queremos parecer jóvenes, mejorar nuestra apariencia, gustar, sorprender.

Cuando la Haute Couture imponía la misma estética de la gracia, la delicadeza y el charme para todas las mujeres, éstas ambicionaban encarnar la elegancia y el chic refinado. Pero en los años 1960-1970, el consenso estético se destruye por la aparición de la ropa deportiva, las modas jóvenes marginales (hippie, punk, new wave, rasta, skin head) y, sobre todo, por las creaciones de los diseñadores del prêt-à-porter, que multiplican los estilos más heterogéneos. Desde entonces, no hay más una moda sino muchas.

Ni clásica ni vanguardista, la Haute Couture ya no produce más la última moda, sino que reproduce su propia imagen de lujo como una vitrina de puro marketing, con el fin de vender en todo el mundo sus “marcas” de prêt-à-porter, para hombre y para mujer, sus licencias, sus perfumes y cosméticos y los artículos más diversos, como los anteojos para sol Dior, las valijas Vuitton, las carteras Hermès o la vajilla Pierre Cardin. Desde que Chanel lanzó su perfume Nº 5 en 1921, Lanvin, su célebre Arpège en 1923 o Patou el Joy, promocionado como “el perfume más caro del mundo”, en 1930, estas casas nunca dejaron de aumentar sus ganancias, ni siquiera durante las crisis económicas, y las siguen acrecentando porque aunque en el mundo hay cada vez más pobres, también hay más ricos.


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EL DATO

Apoyo

El desfile será auspiciado por Sacco; Laura Íntima ropa interior; Cecilia Arenaza; Strawbery; Carolina -prendas para los más chicos-; e Il Gioco, presentando sus nuevas colecciones primavera-verano.


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