Crisis con Pakistán a raíz de la ola de atentados en Bombay
India descarta opción militar pero exige la entrega de 20 terroristas
Crisis con Pakistán a raíz de la ola de atentados en Bombay
India descarta opción militar pero exige la entrega de 20 terroristas

Simpatizantes de un partido islámico gritan consignas en una manifestación convocada en Lahore (Pakistán), para protestar por la mención de India, de la posible implicación de Pakistán en los asaltos terroristas de Bombay.
Foto: AGENCIA EFE
Pakistán ofreció la creación de una “comisión conjunta”, para investigar los atentados.
EFE-AFP-Télam
El gobierno de la India descartó hoy que maneje la opción militar en la crisis con Pakistán por el asalto terrorista a Bombay, y exigió ese país la entrega de unos 20 presuntos responsables de atentados en suelo indio.
“Nadie está hablando de una acción militar”, dijo el ministro indio de Exteriores, Pranab Mukherjee, a los periodistas que cubren un foro India-Países Arabes que comenzó en Nueva Delhi, según las agencias indias.
El ministro reveló que su Ejecutivo ha pedido al vecino la extradición de unos 20 presuntos terroristas, entre ellos el jefe del Lashkar-e-Toiba, el grupo con base en Pakistán al que India ha acusado de la masacre de Bombay.
“Hicimos la petición (el lunes). Estamos esperando una respuesta de Pakistán”, concretó Mukherjee, en alusión a la comparecencia ante el Ministerio de Exteriores del jefe de la legación diplomática paquistaní en Delhi, Shahid Malik.
El gobierno indio convocó anoche al embajador Malik para entregarle una protesta formal por la implicación de “elementos de Pakistán” en los atentados de Bombay.
Según un comunicado oficial, el gobierno indio transmitió al embajador su exigencia de que Pakistán adopte una “acción contundente” contra esos responsables.
Mukherjee confirmó que su gobierno ha demandado la entrega de varios “fugitivos bajo las leyes indias que se han asentado en Pakistán”.
Entre ellos, están el gángster presuntamente responsable de los atentados de Bombay de 1993, Dawud Ibrahim, y los líderes de los grupos cachemires Lashkar-e-Toiba (LeT), Mohamed Said, y Jaish-e-Mohamad (JeM), Masud Azhar.
El titular indio agradeció las muestras de apoyo internacional que la India ha recibido tras el ataque a Bombay. “La comunidad internacional nos apoya, incluido el nuevo presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama”, dijo.
Al tiempo, matizó que la India está esperando a ver cuál es la respuesta de Pakistán a sus demandas. “Lo que se vaya a hacer, el tiempo lo dirá”, declaró.
Pero el primer ministro paquistaní, Yusuf Raza Gilani, pidió a la India que presente pruebas de la implicación de paquistaníes en los ataques de Bombay.
“Nos han dado nombres de organizaciones (...) pero eso no constituye una prueba. Si nos dan prueban, nos comprometemos a aportar nuestra entera cooperación”, declaró Gilani en una entrevista al canal de la televisión CNN.
“Comisión conjunta”
En Islamabad, en tanto, el canciller paquistaní Shah Mehmud Qureshi, ofreció hoy a la India la creación de una “comisión conjunta” para investigar los atentados de Bombay.
Qureshi dijo haber trasladado esa propuesta a representantes diplomáticos en Islamabad, a los que reiteró la intención de su gobierno de cooperar para “llevar ante la Justicia a quienes perpetraron ese atroz acto terrorista”, repitiendo las buenas intenciones expresadas en los últimos tres días por el presidente y el primer ministro paquistaníes.
El LeT ha sido señalado por las autoridades indias como responsable de los ataques de Bombay después de la confesión del único terrorista capturado vivo por las fuerzas de seguridad.
El sujeto, un paquistaní de la zona de Multán, ha reconocido su pertenencia al LeT, según detalles de la investigación, que además recoge el decomiso de un teléfono por satélite con números relacionados con el jefe de operaciones del grupo armado.
Unos 10 hombres armados desembarcaron el pasado miércoles de un bote inflable en las playas de Bombay y desencadenaron una masacre con armas automáticas y granadas de mano durante unas 60 horas de ataque contra hoteles de lujo, la estación de trenes de Bombay, el centro cultural judío y un conocido restaurante, que dejaron al menos 188 muertos -22 de ellos extranjeros, incluida una mexicana- y 313 heridos, según un nuevo balance provisional.
EE.UU. advirtió
CNN y otro canal de televisión estadounidense, ABC News, afirmaron que India había recibido advertencias en octubre pasado de parte de los servicios de inteligencia de Estados Unidos sobre un posible ataque terrorista, “desde el mar contra hoteles y centros de negocios en Bombay”, como ocurrió en los sangrientos ataques de la semana pasada.
Un responsable de la inteligencia norteamericana mencionó incluso el hotel Taj Mahal como uno de los objetivos específicos de los ataques, según ABC.
Según ABC, funcionarios de la inteligencia de India habían interceptado el 18 de noviembre una llamada desde Pakistán a un teléfono satelital que usaba el líder del grupo islamista Lashkar-e-Toiba, revelando un posible ataque desde el mar.
ADEMÁS
Vínculos con Al Qaeda y la inteligencia paquistaní
Lashkar-e-Toiba reivindica la lucha contra la “ocupación” india en Cachemira y ha tenido vínculos con los servicios de inteligencia paquistaníes y con Al Qaeda.
Lashkar-e-Toiba, que significa “Ejército de los piadosos”, está en la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos, prohibido en Pakistán y también en el Reino Unido y en otros países occidentales.
Fundado en 1989 por el islamista radical paquistaní Hafiz Mohammad Saeed, de 62 años, que combatió brevemente en los años ochenta contra el ejército soviético en Afganistán junto a los muyahidines, el Lashkar era considerado como el ala militar del centro islamista de beneficencia Markaz Dawa-wal Irshad, cuya sede está en Muridke, cerca de Lahore, en el este de Pakistán.
Saeed, de acuerdo con informes, recibió fondos de donantes sauditas y de los servicios de inteligencia paquistaníes, con los cuales adquirió tierras para instalar sus bases y campos de entrenamiento.
Saeed figura entre los sospechosos cuya extradición pidió hoy India a Pakistán. Un portavoz del Lashkar en Srinagar, capital de la Cachemira india, desmintió enérgicamente que esa organización estuviese involucrada en los atentados de Bombay.
Cuando el Lashkar-e-Toiba fue acusado de cometer un ataque en diciembre de 2001 contra el Parlamento indio, en el que murieron 10 personas, India y Pakistán estuvieron al borde de su cuarta guerra.
El conflicto entre esas dos potencias nucleares fue evitado tras una intensa actividad diplomática internacional, liderada por Estados Unidos. El grupo negó su implicación en esos ataques, pero las autoridades paquistaníes lo ilegalizaron en enero de 2002.
Casi todos los grupos extremistas en Pakistán que tienen por blanco India nacieron durante la Guerra Fría.
La dictadura del islamista paquistaní Zia-ul-Haq, apoyada por EE.UU. y Arabia Saudita, entrenó en escuelas religiosas a decenas de miles de jóvenes para combatir en Afganistán contra la ocupación soviética (1979-1989).
Después de la retirada del Ejército Rojo, los ex combatientes tomaron caminos diversos. Pakistán envió a muchos a la dividida Cachemira, según responsables de seguridad, mientras otros se orientaron hacia la violencia sectaria.

Fotografía facilitada por la Policía de Bombay que muestra a Ajmal Ameer Kasab, el único de los terroristas que perpetraron los asaltos de Bombay que sobrevivió, en un hospital de la capital financiera del país.
Foto: AGENCIA EFE
EL DATO
Otro atentado
Un atentado con bomba en un tren de pasajeros en el noreste de India causó la muerte de al menos tres personas y heridas a más de 30, de las cuales seis están en estado crítico, informó la agencia de noticias Ians.
El artefacto explosivo detonó cuando el tren se encontraba parado en la estación de Diphu, una ciudad situada a unos 300 kilómetros al este de la ciudad más grande de la provincia de Assam, Guwahati.
Las fuerzas de seguridad presumen que separatistas y grupos extremistas musulmanes estuvieron involucrados en el ataque. En Assam, gran cantidad de grupos luchan por autonomía o independencia. La violencia de los separatistas dejó en los pasados 30 años más de 20.000 muertos.