Entre otros episodios, la semana pasada un negocio de ropa infantil quedó vacío
Reiterados hechos delictivos preocupan a vecinos y comerciantes de Sargento Cabral
Quienes viven y trabajan en el barrio Sargento Cabral reclaman hace tiempo por seguridad, tras los robos y asaltos que se vienen produciendo con frecuencia en la zona y, en muchos casos, próximos a la Seccional 5ta. de Policía.
El martes pasado un local fue violentado y, tras ello, debió cerrar, porque los delincuentes “se llevaron todo”.
Foto: Guillermo Di Salvatore
De la Redacción de El Litoral
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En los últimos años, la actividad comercial se extralimitó de calle San Martín y proliferó en las avenidas. Tal fue el caso de Salvador del Carril, donde desde Aristóbulo del Valle a General Paz, pueden observarse locales comerciales de los más diversos rubros. Sin embargo, hay una realidad de la que no escapan: la inseguridad.
En la esquina de Salvador del Carril y Necochea, una vidriera llama la atención. Es que por debajo del tradicional cartel “cerrado” hay otro, escrito a mano sobre un fondo blanco, que agrega “por robo total”.
Sueño Frustrado
Siete meses atrás, en la ciudad abrió un nuevo local de indumentaria infantil. Luz Marina fue el nombre elegido por sus propietarios y, al mismo tiempo, inquilinos del inmueble. “Las expectativas eran muchas”, dijo Marina Maciel, dueña del negocio, a El Litoral. Y agregó: “Aposté todo al local, y para ello tuve que renunciar a mi actividad anterior. Después de esto, no sé si quiero volver a abrirlo”.
El martes de la semana pasada, Marina fue a la esquina de Necochea y Salvador del Carril, como todas las mañanas, dispuesta a comenzar su jornada laboral. Pero no pudo. La razón principal, además de la profunda tristeza que la invadió y los trámites que tuvo que hacer tras el robo, fue que le llevaron todo. “Entraron para llevarse la ropa”, manifestó la mujer, justificando su frase, en que en el local no había indicios de que los delincuentes buscaran dinero. “Desnudaron los maniquíes y vaciaron los canastos de ropa. Los muebles quedaron vacíos, sólo dejaron las cajitas de calzado para bebés”, agregó.
El local comercial no tenía alarma y en poco tiempo su frente iba a ser protegido con rejas. Pero el robo se anticipó y ahora los responsables del local están en tratativas con la compañía de seguro.
Para ingresar, los delincuentes rompieron la puerta de entrada y, pese a que a dos cuadras está la Seccional 5ta. de Policía, trabajaron con absoluta tranquilidad, puesto que lo que se llevaron fue mucho y necesitaron tiempo. “Hay versiones de vecinos que dicen que eran cuatro y que una camioneta daba vueltas todo el tiempo. Pero tienen miedo y no denuncian”, refirió Marina Maciel.
Sobre quién o quiénes podrían haber cometido el robo, la mujer señaló no saberlo. De todas maneras, manifestó que “en la zona se habla de una bandita que con total libertad, se dedica a robar”.
Trabajar inseguros
En la recorrida realizada, El Litoral conversó con otros comerciantes y vecinos de la cuadra donde el martes pasado fue vaciado el negocio de ropa infantil. “La verdad es que estamos preocupados porque los robos son frecuentes en esta zona, sobre todo si el negocio no tiene rejas”, manifestó la empleada de una veterinaria, que luego de un hecho de inseguridad que involucró al local donde trabaja, atiende a puertas cerradas.
Carina, por su parte, abrió hace un mes un negocio de ropa de hogar que está al lado de la veterinaria. Consultada, refirió que “el miedo de los vecinos y comerciantes es real y, según se comenta, el problema es que la Policía no puede hacer nada para sacar del barrio a cierta gente que hace lo que quiere y actúa con total impunidad”. “Nosotros, antes de abrir el negocio al público, le hicimos caso al consejo de los vecinos: poner un enrejado”, finalizó la mujer, deseando que “ojalá no pase más nada en esta zona residencial de la ciudad”.
Otro hecho
En el mes de octubre, El Litoral publicó un hecho policial referido al intento de robo que sufrió una mujer de 33 años en Alvear al 5000, jurisdicción del barrio Sargento Cabral. Según el relato de la víctima, dos sujetos que se trasladaban en moto, la sorprendieron en la oscuridad, en la puerta de su casa, cuando uno de ellos descendió del rodado para robarle algunas pertenencias. En el forcejeo, la mujer resultó herida por el arma blanca que portaba el asaltante, sufriendo un corte en el costado izquierdo del abdomen.
“El miedo de los vecinos y comerciantes es real y, según se comenta, el problema es que la Policía no puede hacer nada para sacar del barrio a cierta gente que hace lo que quiere y actúa con total impunidad”.
Carina,
comerciante.