Al margen de la crónica
Personajes memorables
Al margen de la crónica
Personajes memorables
La partida de Ulises Dumont deja un espacio de esos que, como dijo alguna vez Alberto Cortez, no pueden ser llenados. Es que a lo largo de más de cuatro décadas consagradas a la actuación, fue forjando un legado que se tradujo en personajes inolvidables, tanto en teatro como en cine.
En “La parte del León”, ópera prima de Adolfo Aristarain, rodada en 1978, encarnó a Larsen, un rufián tardíamente ennoblecido, que se opone a que su compañero se sobrepase con una mujer. Poco después realizó dos excelentes papeles, también a las órdenes de Aristarain. En “Tiempo de revancha”, junto a Federico Luppi, interpretó a Bruno Di Toro, obrero de una multinacional que planea simular un accidente y hacerse pasar por mudo, para cobrar una indemnización. El otro fue el del Gato Funes, en “Últimos días de la víctima”, estrafalario mejor amigo y confidente del asesino a sueldo interpretado por Luppi. No menos brillante resulta su papel del aviador Cerviño, en “No habrá más penas ni olvido”, de Héctor Olivera.
En teatro, dejó su impronta con numerosos y apasionados trabajos. Entre los más sobresalientes quedan sus interpretaciones en “La nona”, aquel inquietante personaje creado por Roberto Cossa y en “Yepeto”, que fue llevada exitosamente al cine.
En la pantalla grande, otros personajes para destacar fueron Carlos María Coria en “Los enemigos”, de Eduardo Calcagno; el oscuro “Censor” de la película del mismo nombre, el veterano periodista Márquez, de “El mismo amor, la misma lluvia”, y su Castor de la película “Rosarigasinos”, de Rodrigo Grande. Por recordar tan sólo algunos.
Con un talento enorme, propio de los grandes, pero con una capacidad para dotar a sus personajes con sencillez y cercanía con el público, Ulises Dumont hizo un invalorable aporte al cine y al teatro argentinos. Que hoy no serían los mismos, sin su huella.