lo Firmarán más de 100 países

Tratado contra las bombas racimo

Unas 100.000 personas murieron o quedaron mutiladas desde 1965, a causa de las bombas racimo.

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AFP-EFE-Télam

Un centenar de países empezaron hoy a firmar en Oslo el tratado que prohíbe las bombas de racimo, devastadoras para los civiles, haciendo un llamamiento a los mayores productores de esas armas, como Estados Unidos, Rusia y China, a sumarse al acuerdo.

“El mundo es hoy un lugar más seguro. Éste es el mayor tratado humanitario de la última década”, dijo Richard Moyes, miembro de la Coalición de Municiones Cluster (CMC), una entidad que agrupa a unas 300 Organizaciones No Gubernamentales.

Impulsora del proceso de prohibición, Noruega fue la primera en firmar este acuerdo, que proscribe la producción, el uso, almacenamiento y comercio de esas armas y que, hecho innovador, obliga a los compromisarios a ayudar a los países y a las personas víctimas de ellas.

Entre hoy y mañana, un centenar de países estamparán su rúbrica en este pacto alcanzado en mayo en Dublín, entre ellos Francia, Gran Bretaña, Alemania y Canadá.

Compuestas de un contenedor (obús, misil, cohete) que puede llevar hasta 650 minibombas, las bombas de racimo (BASM) pueden ser disparadas por medios aéreos o terrestres (cañón, mortero, lanzagranadas) y dispersadas en un vasto perímetro pero sin estallar, convirtiéndose así en minas antipersonales, que habían sido prohibidas por la Convención de Ottawa de 1997.

Según Handicap International, unas 100.000 personas, el 98% de las cuales eran civiles, murieron o quedaron mutiladas por su explosión, en todo el mundo desde 1965. Más de un cuarto son niños, que las confunden con juguetes o latas de conserva.

En Laos, el país más afectado por las bombas de racimo, la aviación estadounidense lanzó 260 millones de submuniciones entre 1964 y 1973, el equivalente a la carga de un bombardero B-52, cada ocho minutos, durante nueve años.

Dispersos en los campos, estos equipos hacen peligroso el cultivo de alimentos indispensables, y siguen provocando muchas muertes, décadas después de terminados los conflictos.

Sin embargo, el alcance del tratado se ve limitado por la ausencia de los principales fabricantes y usuarios, como Estados Unidos, Rusia, China, Israel, India y Pakistán, a quienes los presentes en Oslo hicieron un llamamiento para que cambien de posición.

Una apelación a la que Washington respondió reiterando su oposición a la prohibición. “Aunque compartimos las inquietudes” de los signatarios, “no nos sumaremos a ellos”, señaló el Departamento de Estado.“Una prohibición de las bombas de racimo, formulada de un modo tan general, pondrá en peligro las vidas de nuestros hombres y mujeres y las de nuestros aliados”, argumentó.

Las ONG confían en que la llegada a la Casa Blanca del demócrata Barack Obama, en enero próximo, podría traducirse en un cambio de la posición estadounidense.

“En el pasado, Obama votó a favor de una reglamentación nacional sobre las submuniciones en Estados Unidos”, recordó Grethe Oestern, responsable del Norwegian People’s Aid y copresidente de la CMC.

“Que Estados Unidos adhiera a este tratado en el futuro no es, por lo tanto, una posibilidad teórica”, afirmó.

En 2006, Obama apoyó en el Senado estadounidense un texto, que finalmente fue rechazado, que prohibía lanzar BASM en zonas habitadas por civiles.

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El primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, abrió hoy en Oslo la convención para la ratificación del tratado internacional que prohíbe las bombas de racimo, acordado el pasado mayo en Dublín y que firmarán un centenar de países.

Foto: AGENCIA AFP

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EL DATO

Negativa

Dieciocho de los veintiséis países de la Otan han asegurado que firmarán el tratado, algo a lo que se han negado los principales fabricantes y usuarios de bombas de racimo: Estados Unidos, Rusia, China, India, Israel y Pakistán.

El acuerdo prohíbe el uso, desarrollo, fabricación, adquisición y almacenamiento de bombas de racimo y conmina a asistir a sus víctimas: la mayoría, civiles.