Al margen de la crónica
Bandera blanca para las rayas blancas
Al margen de la crónica
Bandera blanca para las rayas blancas
¿Será más grave con el calor? ¿empeorará cuando se acerquen los días previos a las fiestas, ésos en los que el ánimo ciudadano empeora en forma proporcional al aumento de la temperatura, y el malhumor prospera al ritmo del aumento en los precios de la mesa navideña?
Desde hace días, el sufrimiento los santafesinos crece al compás de la renovada pintura blanca que orgullosa crece en las sendas peatonales. Y no puede decirse que alguna persona niegue la necesidad de la demarcación de esos espacios. Pero,¿hay que hacerlo de esta manera?, ¿hay que caotizar más el ya desordenado tránsito callejero?
La obra es a todas luces encomiable. Es una de las deudas que los gobiernos municipales anteriores dejaron a sus vecinos.
Pero, ¿no puede hacerse de otro modo? Seguramente habrá alguna explicación que justifique las enormes molestias causadas por los inoportunos horarios en los que esos trabajos son ejecutados.
Andar por calles y avenidas durante la mañana requiere una sesión previa de yoga y un té de tilo. La enorme cantidad de vehículos que circulan, además de la indisciplina -e imprudencia- de los conductores de todos los vehículos: autos, motos, bicicletas y traccionados a sangre, es fenomenal.
A pesar de que cierta mejoría se nota gracias al incremento de controles, el tema sigue siendo preocupante.
Si a eso le sumamos que, de buenas a primeras y sin un cronograma previo y anunciado que permita elegir cambiar de camino para llegar a destino, uno se encuentre con la mitad de una calzada inutilizada para la circulación, la bronca generalizada llega a neutralizar la buena intención que justifica este proyecto.
Humildemente, desde esta crónica, sugerimos que se tengan en cuenta otras formas de ejecutar el trabajo. Hacerlo durante horas de la noche, con los recaudos suficientes que no hagan peligrar la integridad física de los trabajadores puede llegar a ser una idea para tener en cuenta. La siesta santafesina también deja las calles menos colmadas y por ende la labor se puede llevar a cabo de una forma que menos molesta.
Insistimos, para no dejar dudas flotando, que el trabajo encarado es loable y todos los países serios cuentan con sendas peatonales perfectamente delineadas para salvaguardar a los peatones. La cuestión es que, de acuerdo con la forma en la que se encaren las tareas, puede generar aplausos o una rechifla que, en este caso, sería injusta.