Mesa de café

Un año en el gobierno

Erdosain

José habla con tono aseverativo: —El Lole se jugó y le cantó unas cuantas verdades a este gobierno.

—Era hora que alguna vez en su vida se jugara -le contesta Abel-. Y agrega: —nunca lo hizo por nadie.

—Estoy hablando de política, no de temas privados -contesta José-; a ustedes les molesta que el Lole hable porque dice la verdad, dice que los peronistas le dejamos a los socialistas una provincia en mejores condiciones que Buenos Aires y Córdoba y, sin embargo, lo único que hacen es quejarse.

—José podrá exagerar un poco -interviene Marcial-, pero admitamos que los muchachos socialistas ya han cumplido un año en el gobierno y sobre los “buenos tiempos”, ni noticias.

—Yo observaría -digo- que este año estuvo condicionado por problemas muy serios...

—¿Qué excusa vas a inventar? - pregunta José.

—No son excusas. El conflicto con el campo no fue una excusa y si lo fue, duró cuatro meses; la sequía tampoco fue una excusa y la crisis financiera internacional tampoco lo es.

—Vos dirás lo que quieras -responde José-, pero yo observo que a los socialistas no se les cae una idea de la cabeza. Cuando gobernaban Rosario, todas las semanas proponían cosas nuevas; en la provincia las ideas brillan por su ausencia. Administran mal, y de las transformaciones prometidas, de la sociedad justa y solidaria que nos hablaron, ni noticias.

—Ustedes no tienen cara -responde Abel-, han hecho un desastre durante 25 años, privatizaron como la mona, desguazaron empresas públicas, dejaron postrada a la EPE, transformaron a la provincia en una de las más corruptas de la Argentina y ahora vienen a pasarnos facturas en nombre de la sociedad solidaria.

—Los peronistas han hecho desastres gobernando -interviene Marcial- pero se suponía que ustedes eran diferentes y porque eran diferentes a los peronistas es que los votamos, así que ahora no nos vengan a decir que ellos son los malos y ustedes los buenos porque eso ya lo sabíamos de antes. Tampoco hablen de la herencia recibida o de la mala suerte, porque ya no alcanza.

—Sin embargo -digo-, la imagen de Binner sigue siendo alta ante la opinión pública, y la gente sabe muy bien que está gobernada por políticos honrados.

—Que yo sepa nadie ha dicho que Reutemann y Obeid fueron corruptos -puntualiza José.

—Ellos a lo mejor no, pero que hubo episodios de corrupción a su alrededor es algo que no se puede negar, sobre todo la corrupción del clientelismo, apunta Marcial.

—Sin embargo a la provincia se la dejamos ordenada -reacciona José.

—Que la hayan dejado ordenada es mejor que dejarla desordenada -reflexiona Abel-, pero eso tampoco quiere decir mucho. Santa Fe es una provincia rica y sin embargo su educación, su salud, su seguridad, sus servicios públicos en general son malos. Entonces no alcanza con dejar las cuentas ordenadas, hay que dejarla funcionando, con desarrollo, con equidad, cosa que los peronistas no hicieron.

—Y ustedes tampoco lo van a hacer -replica José.

—No comparto -concluye Abel.