Siguen los robos en barrio Sargento Cabral

Cuantioso golpe en una farmacia

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La policía recabó datos en el lugar del hecho. Mientras, comerciantes y vecinos se quejaron airadamente por la creciente inseguridad que se vive en la barriada.

Foto: Danilo Chiapello

Dos delincuentes irrumpieron armados. La farmacéutica, un visitador médico y dos clientes fueron reducidos y encerrados en un baño. Se llevaron un botín superior a los 30 mil pesos.

Danilo Chiapello

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Esta mañana, una farmacia de barrio Sargento Cabral fue blanco de una temeraria incursión armada por parte de dos delincuentes los que, tras reducir a varias personas, se hicieron de un botín superior a los 30 mil pesos.

Minutos antes de las 10 dos individuos ingresaron en el local de Salvador del Carril 1049, a metros de su intersección con Vélez Sarsfield, y rápidamente tomaron posiciones.

Los asaltantes eran dos hombres: uno de unos 35 años, acompañado por otro, de unos 28. El mayor era el que comandaba las acciones y también el que exhibía un arma de fuego en sus manos. Actuaron con los rostros descubiertos.

Ambos estaban bien vestidos, con el pelo corto, y tenían un aspecto absolutamente normal. “Lo último que podía llegar a pensar era que nos iban a robar”, dijo hoy Beatriz Vaquilla, la farmacéutica asaltada.

Jugados

Al momento del atraco, la profesional se encontraba dialogando con un visitador médico que había llegado desde la provincia de Córdoba. Bueno, a modo de bienvenida, uno de los cacos le apoyó el cañón del arma en la cabeza y lo obligó a ir hasta la parte posterior del comercio, donde se ubica un baño.

Una vez allí, la víctima fue maniatada con precintos plásticos y despojada de un maletín donde guardaba dinero y valores al cobro por un valor superior a los 30 mil pesos.

Igual suerte corrió la farmacéutica. También fue conducida hasta el baño donde quedó maniatada. Minutos después, otro cobrador y una clienta ingresaron al negocio, los que también siguieron el mismo camino que sus predecesores.

Ya con el “campo despejado”, los cacos se dedicaron a requisar todos los rincones de la farmacia. “Dieron vuelta todo. No buscaban sólo el dinero de la caja, sino también otra cosa”, sostuvo hoy Vaquilla.

Premio extra

A su ya suculento botín, los sujetos le agregaron unos 1.500 pesos que se llevaron del local, otra valija propiedad de la farmacéutica con importante documentación laboral y personal y cerca de otros 500 pesos, que le robaron al último cliente.

Logrado su objetivo, los rufianes volvieron hasta el baño y, antes de fugar, reiteraron sus amenazas a las víctimas. “Que a nadie se le ocurra hacerse el valiente, porque los estamos apuntando. Si alguien se asoma le volamos la cabeza de un tiro”, sentenció.

Pasado largo rato, las víctimas lograron zafar de sus ataduras y así pudieron pedir auxilio.

De los delincuentes quedaban sólo pocos rastros. A saber, el piso quedó “regado” de gran cantidad de precintos, listos para ser utilizados. También dejaron una gruesa cinta para embalar. “Se ve que esta gente había venido bien preparada”, opinaron.

Las actuaciones sumarias del caso quedaron sentadas en la seccional 5ta. que interviene por cuestiones de jurisdicción.

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EL DATO

No eran improvisados

Quienes actuaron en el robo a la farmacia de barrio Sargento Cabral dejaron bien en claro que no son improvisados a la hora de robar. Tenían consigo un verdadero cargamento de precintos plásticos para inmovilizar a sus víctimas. También contaban con cinta para embalar. Se hicieron de un cuantioso botín sin realizar un solo disparo. Desaparecieron sin dejar rastros.