RESEÑA

bajo

la lupa

Ojeda (6): había sacado tres pelotas complicadas, abajo, en el primer tiempo. Nada que hacer en el gol de Scoles, que recién ayer jugó su segundo partido como profesional.

Fontana (2): lamentable su actitud y pasible de una sanción del club para alguien que cobra miles de pesos a cambio de profesionalismo. En All Boys se enojó con un periodista, ayer deliberadamente se hizo expulsar.

Mosset (4): es cierto que Gold Betig “lo mató” con la pelota complicada que le tiró, pero se había acomodado contra la raya y tenía que reventarla. Quiso salir jugando, se la quitaron y se quedó sin reacción para evitar el centro.

Gold Betig (4): no pudo nunca parar a Martínez, el “9” de Aldosivi. En la jugada del gol, la tenía en los pies y la dividió increíblemente, estando Mosset al lado.

Pérez (6): junto a Ojeda y Pereyra fueron los jugadores rescatables. Otro capricho del DT: sabe, es rápido y pasa con ganas. Pero lo pone con cancha cambiada.

Arrúa (5): sería campeón del mundo en atletismo por las ganas de correr. Pero con la pelota no tiene claridad.

De la Fuente (4): terminó jugando feo el campeonato, lejos de la buen impresión de los primeros partidos. Debió irse expulsado, por una patada irresponsable al “9” de Aldosivi.

Zapata (4): es el mejor jugador de Unión en el torneo y capitán del equipo, pero anoche faltó a la cita.

Paulo Rosales (5): intentó jugar al fútbol en la más absoluta de las soledades. Tira una pared y le devuelven un calefón.

Weiner (4): en una divisional donde la pelota vuela más que caminar por el césped, sólo a Quiroz se le ocurre poner dos delanteros de baja estatura.

Pereyra (6): si ayer no marcó un gol es porque al momento del cara a cara le pegó siempre mal a la pelota. El único que puede gambetear dos rivales juntos en este equipo.

Márquez (4): pobre aporte del “Cuqui” en los minutos que jugó, más allá de una buena habilitación a Pereyra por abajo.

Torres (-): no pudo el “Coqui” cambiar la historia. Era titular indiscutido, pero con Quiroz perdió confianza.

Córdoba (-): apenas algunos minutos al final, cuando el equipo ya estaba extraviado en la cancha.