Es el segundo caso en 48 horas

Otro remisero baleado en un asalto

Ocurrió esta mañana en Gral. López y Roque Sáenz Peña. Los delincuentes eran dos mujeres y un muchacho. Pese a haber entregado todo, el remisero fue atravesado por un disparo.

Otro remisero baleado en un asalto

“Un centímetro más y la herida hubiese sido mortal”, opinó hoy uno de los médicos del Cullen que atendió a la víctima. En tanto los remiseros manifestaron su preocupación ante la reiteración de estos hechos.

Foto: Flavio Raina

Danilo Chiapello

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Otra vez un remisero terminó baleado a poco de ser víctima de un violento asalto a mano armada, en un hecho ocurrido esta mañana en la zona suroeste de la ciudad. El caso es el segundo que se produce en menos de 48 horas.

Alexis Gorosito, de 22 años, se encontraba esta mañana cumpliendo servicio a bordo de un Fiat Duna, interno 20, de la empresa Remises Cullen, cuya base se ubica en Antonia Godoy y Angel Cassanello, en el corazón del barrio Villa Setúbal.

Eran cerca de las 6 cuando debió tomar pasaje en Gorriti y Facundo Zuviría. Quienes subieron al auto fueron dos mujeres y un joven, todos de entre 17 a 19 años, los que pidieron ser llevados hasta Gral. López y Roque Sáenz Peña.

El viaje transcurrió de manera normal, pero al llegar al lugar mencionado las cosas se complicaron. Las mujeres descendieron del coche y fue entonces cuando el varón sacó a relucir un arma de fuego, con la que apuntó al chofer y dio a conocer sus verdaderas intenciones.

Sin salida alguna, el trabajador quedó a merced del rufián que se hizo de unos 300 pesos en efectivo (era la recaudación de dos días), un teléfono celular, la ticketera y la base de comunicación del automóvil.

Hasta allí todo había salido a pedir de boca del malviviente. Sin embargo, pese a haber logrado su objetivo, el rufián apoyó el cañón de su arma contra el cuerpo del remisero y “lo quemó”.

Realizada su cobarde labor el rufián se dio a la fuga en dirección a las vías, y fue al encuentro de las dos chicas que lo aguardaban a más de cien metros del lugar del atraco.

Herido y todo, el trabajador pudo poner en marcha el rodado y así salir con rumbo al hospital Cullen, donde llegó pidieron auxilio a gritos.

Según se supo el proyectil ingresó en la zona del abdomen y salió por la espalda. Quiso el destino que en su recorrido el plomo no haya interesado ningún órgano vital, lo que volcó las acciones a favor de la víctima para que salve su vida.

“Un centímetro más hacia algún costado y esto terminaba muy mal”, opinó hoy uno de los médicos que asistió a la víctima, quien agregó que “si la bala le tocaba el intestino hubiese sido una herida de muerte”, explicó el profesional.

Sin motivo

Gustavo Vega es el titular de la agencia Cullen y quien manifestó su preocupación debido a la inseguridad que siente el sector.

Consultado sobre lo ocurrido expresó que “esto ya es una locura. Estamos trabajando bajo unas condiciones de inseguridad bastante alta. Primero debimos cambiar el color de los autos -de azul a verde- supuestamente porque eso iba a mejorar nuestra seguridad. Sin embargo los robos siguen ocurriendo.

Para colmo ya no entendemos nada porque se han roto todos los códigos. Ahora le das todo (a los delincuentes) y te tiran igual. No hay posibilidades de recuperación. Una base de comunicación y los demás equipos salen mucha plata.

Más adelante Vega indicó que “a este chico le tiraron mal, quizás para que no los siga. Pero si ya le había dado todo. Fue todo muy terrible. Le puso el arma contra el cuerpo y gatilló. Ahora el pibe me cuenta que le arde mucho la herida por la quemazón que le provocó el disparo.

Por último el empresario dijo que “no sé cómo vamos a seguir trabajando. La policía se ve en la calle, pero los resultados no”, sentenció.

El caso anterior

El caso anterior ocurrió en la madrugada del domingo. La víctima fue identificada como Roberto Valduc, de 69, quien se encontraba trabajando a bordo de su remís de la empresa Vera Cruz. Cerca de las 4.30 el nombrado tomó pasaje en bulevar y Alvear. Tres sujetos fueron los que subieron al coche y pidieron ser llevados hasta Dorrego y Ruperto Godoy.

Pero una vez allí, el viaje se transformó en pesadilla. Uno de los hombres sacó a relucir un arma con la que redujo al trabajador, mientras sus compinches se apoderaban de la ticketera, el equipo de comunicación del auto y de unos pocos pesos.

Y para terminar, el caco que estaba armado le efectuó un disparo al chofer, el que impactó en su brazo derecho. Concretada su labor los malvivientes se dieron a la fuga.

Mientras, el remisero fue llevado con urgencia hasta el hospital Cullen donde al cabo de las primeras curaciones fue derivado a la sala de Traumatología.