El misterio de Melchor, Gaspar y Baltasar
La cita bíblica de San Mateo no habla del número exacto de magos que acudió a honrar con regalos a Jesús. Ni siquiera afirma que fueran reyes. Tampoco especifica sus nombres, sus nacionalidades, la fecha de su visita, ni su destino después de la adoración.
En distintas representaciones iconográficas realizadas en templos durante los siglos III y IV aparecen dos, tres y hasta cuatro magos. Otras fuentes cristianas (sirias y armenias) pensaron en doce reyes, al relacionarlos con las doce tribus de Israel o con los doce apóstoles. Los cristianos egipcios creían que eran sesenta. En el siglo III, el teólogo Orígenes (185-253) indicó que los Reyes Magos eran tres. Tomando en cuenta la cantidad de regalos ofrecidos a Jesús, se ha aceptado esta versión ya que son tres los regalos que se nombran en el Evangelio de San Mateo: oro, incienso y mirra.
Los tres nombres que han llegado hasta nosotros en la tradición occidental son Melchor, Gaspar y Baltasar. Esos nombres aparecieron por primera vez relacionados con los magos hacia el siglo VII, en un códice de la Biblioteca de París. Los nombres son distintos en diversas lenguas. En griego, Appellicon, Amerín y Damascón; en hebreo, Magalath, Galgalath y Serakin.
Existen interpretaciones que dicen que los Reyes Magos podrían haber sido astrólogos babilonios o sacerdotes persas, cultivadores de las ciencias -particularmente de la astronomía- desde un punto de vista teológico. En aquellos tiempos, se llamaba magos a quienes interpretaban las estrellas. El término mago procede del griego, magoi, y significa matemático, astrónomo y astrólogo. Tertuliano afirmó que los magos debían haber sido reyes procedentes de Oriente. En los siglos siguientes la visión monárquica de estos magos se fue imponiendo y es la que ha permanecido hasta nuestros días.
La mayoría opina que eran originarios de Babilonia o Persia. Babilonia era un gran centro astrológico donde, al igual que en Persia, los magos eran una casta con mucha influencia. Tradicionalmente se considera que eran babilonios, entre otras cosas, por algunos puntos en común con el pueblo judío y porque el resto de Israel estaba rodeado por el Imperio Romano. Pero muchos investigadores los consideran originarios de Persia (la actual Irán) partiendo de la base de que muchas leyendas de la Navidad proceden de costumbres anteriores al cristianismo.




