Al margen de la crónica
Al margen de la crónica
Acuerdos fallidos
¿Cuándo comienza el año?, ¿cuando el calendario indica que se está en enero del año siguiente o cuando se vuelve de las vacaciones?, ¿empieza luego de la noche de Reyes o cuando los chicos empiezan el colegio? La verdad es que las convenciones son eso, supuestos acuerdos para que, en algún momento podamos decir que es un nuevo día o un nuevo mes o año, pero nunca estamos totalmente seguros de eso. Por ejemplo, el 21 de septiembre vemos cómo los más jóvenes se preparan para descargar adrenalina a diestra y siniestra, entre acuerdos vía SMS o salas de chat, pero los más viejos nos enteramos que, en realidad, para que sea realmente primavera hay que esperar todavía unas horas más porque según la herramienta denominada Seasons Calculator el tiempo del amor y de las flores este año comenzará a las 18.19 del 22 de septiembre y, peor aún, el 2010 será cuando hayan transcurrido 9 minutos del ¡23 de septiembre! Pero, convenciones son convenciones y hay que respetarlas.
Otro ajuste que nos tiene a maltraer para quienes vivimos en la zona este del país es el cambio de huso horario que por una parte, es una convención, pero que, por la otra, debería respetar las respuestas fisiológicas de los animales que viven en esa franja de 15 grados de longitud -incluido el hombre- para que respetemos el tiempo solar medio. Pero ocurre que por crisis, veranos y calores, nuestro huso se fue moviendo hacia Greenwich y ahora estamos -mirando los planos y los cortes longitudinales del globo- en la franja que corresponde a las islas Azores en pleno Atlántico y más cerca de África que de América. Esta ruptura de la convención -más grave que el inicio de las estaciones- provoca que cenemos sobre la medianoche y que aún siga siendo una tortura despertar a las 6.30 de la mañana.
Finalmente, sabemos que el sistema de 365 días por año tiene una pequeña falla de horas remanentes que llamamos año bisiesto, sumando un día más al mes de febrero cada cuatro años. Pero ahí surge el problema que la norma no tuvo en cuenta: los mortales que nacen un 29 de febrero. Y volvemos a las preguntas: ¿cómo festejan su cumpleaños?, ¿acumulan regalos o trasladan la fecha? Problemas de las convenciones.