Muchos en uno solo

Enrique José Milani

Leyendo el diario me encontré, en la página de Educación, con un sugestivo título: “Universitarios tutorearon a niños con carencias”. Inmediatamente me llamó la atención el neologismo “tutorearon”, seguramente del verbo “tutorear”. Recurrí al diccionario de la RAE; allí figura “tutorar” con la acepción igual a la que le dio el articulista. Sin duda que hay una tendencia a formar verbos con la terminación “ear’ : colorar y colorear; compasar y compasear (marcar los compases en la notación); chapurrar y chapurrear; cimbrar y cimbrear, y muchos más. A veces, los verbos tienen distinto origen, por ejemplo “ reportar y reportear”: éste último proveniente de “reporte”.

Entrando de lleno en el texto, en la primera línea se transcribe un testimonio: “Fue una experiencia re linda (sic) e interesante”. Y entonces el respingo al ver el prefijo “re”, separado del vocablo base. Dicho prefijo, que sirve para intensificar lo expresado en un verbo, adjetivo o adverbio, no debe emplearse separado. Ej. : recargar, repicar, reteñir, rebueno, redulce, rebién. Se trata de un prefijo inseparable, como tantos otros. Excepcionalmente, si se quiere enfatizar, se lo puede separar con un guión, pero no hay que abusar de la franquicia: Según el Indec estamos re-bien. La expresión se tiñe de amarga ironía. Sería loable que usáramos para magnificar el prefijo requete- (requetebueno), y no el vulgarísimo recontra- que además contiene una gran carga de agresividad. Hay prefijos castellanos, latinos y griegos. La mayoría de los latinos y griegos se emplean unidos. Es error separarlos. Ej.: antinatural, circumpolar, postmeridiano, seudoprofeta, protomédico, superabundante, suboficial, megacanje, microclima, macrocéfalo, etc. Algunos latinos se emplean separados, pero deben escribirse sin guión: Asociación Pro Vida, ex profeso, ex abrupto (o exabrupto, pero con otro significado) de visu, in situ. No se justifica: División Anti-secuestro, o esto es neo-duhaldismo.

Más adelante, se informa que “G. es docente de primer y tercer grado...”, y nuevamente el error: “primer” es apócope de “primero” y se usa abreviado cuando precede al sustantivo a que se refiere, aunque entre éste y el ordinal se interponga otro adjetivo: el primer amor, el primer olvidado amor, el primer sagaz competidor. No se apocopa cuando al ordinal sigue una conjunción: el primero y único amor; el primero y segundo puesto. Debió, pues, escribirse “docente de primero y tercer grado”. Todo lo dicho vale también para “tercero” y “postrero”: maestra de tercero y cuarto años; El postrero y temido adiós. Pero sí debe decirse: el tercer capítulo, en el postrer momento. Ante sustantivo que comienza por “a’ o “ha’ acentuada, las aguas se dividen: unos prefieren el apócope; otros lo rechazan; es preferible esto último. Resulta entonces: la primer (o primera ) águila; la tercer (o tercera) ave; el postrer (o postrero) ágape. Pero decididamente se desaconseja una tendencia que cunde y que no respeta los requisitos expuestos, como en estos ejemplos: la primer instancia, la tercer caída, la postrer salida.

Continuando con la lectura, otra sorpresa: la falta de “s” en el pronombre “les’, cuando se refiere a un plural. Está escrito: “... necesitarán contar con sponsor para darle apoyo económico a los tutores...”. Lo correcto es: “...para darles...”, puesto que “les” se refiere a un plural: “los tutores”.

Y finalizando el artículo, se lee: “ Por su parte G. reconoció la importancia que tienen este tipo de actividades para...”. Estamos ante un error de concordancia: el verbo debe ir en singular porque el núcleo del sujeto es “este tipo”; “de actividades” es un complemento, y nosotros sabemos que el verbo, normalmente, concuerda con el sujeto en número y persona. Ordenando la expresión, resulta: Este tipo de actividades tiene la importancia que G. reconoce.

Rescatando el lado bueno de las cosas, concluimos que los errores de otros deben servir para corregir los nuestros. El texto considerado tuvo la virtud de poner al descubierto fallas idiomáticas que, serenamente analizadas y aclaradas, nos pueden ayudar a expresarnos cada día con más precisión y elegancia.