El mercado en tiempos kirchneristas

Baja el petróleo en el mundo pero no cambia el precio de las naftas

Baja el petróleo en el mundo pero no cambia el precio de las naftas

Hacia el NEA, los combustibles tienen que viajar por tierra desde la planta de Shell en Santa Fe o desde las de otras petroleras en el sur provincial. Las barcazas no pueden llegar a Chaco por el bajo nivel del Paraná.

Foto: Guillermo Di Salvatore

La administración nacional resistió el embate de las petroleras tras la devaluación, pero con el tiempo los surtidores locales reflejaron fuertes incrementos. Ahora la cotización internacional del crudo bajó, pero muchas estaciones de servicio siguen sin rentabilidad.

De la redacción de El Litoral

economí[email protected]

La nueva baja del petróleo en el mundo hizo desplomar las bolsas, Uruguay bajó el precio de sus surtidores por quinta vez en pocos meses, los bolivianos vienen al país -y van a Brasil- preocupados porque bajan sus exportaciones de gas. Y en la Argentina sigue la amenaza de un paro en estaciones de servicio por falta de rentabilidad.

Los precios internacionales del petróleo volvieron a caer ayer después de la suba exhibida en los últimos días, debido a la crisis del gas entre Rusia y Ucrania y el conflicto de Medio Oriente.

El petróleo estadounidense del tipo de referencia West Texas Intermediate (WTI) para entrega en febrero costaba 44,95 dólares el barril (159 litros), 3,65 dólares menos que en la víspera.

Según las informaciones del Departamento de Energía norteamericano, las reservas de ese país subieron a 325,4 millones de barriles, con un incremento de 6,7 millones de barriles. Es que la crisis hizo retraer el consumo de energía y el indicador norteamericano es un índice de ese fenómeno.

En la vecina Uruguay, la empresa estatal de combustibles Ancap decidió ayer la quinta rebaja consecutiva del precio de los combustibles, en este caso del 6,5 por ciento de promedio; la nafta súper, la más utilizada en ese mercado, pasó a costar 1,096 dólares el litro y el gasoil 1,03 dólares el litro.

En el año 2008 el precio de los combustibles en Uruguay tuvo una rebaja del 30 por ciento, y aún así la oposición reclamó en los últimos días un mayor porcentaje de rebaja de los combustibles debido a que el precio del petróleo, que llegó a estar próximo a los 140 dólares el barril, actualmente ronda los 40 dólares.

Uruguay importa la totalidad del petróleo que consume y los precios de sus combustibles, gravados con varios impuestos, son de los más altos en América Latina. En cambio en la Argentina que abastece casi la totalidad de su mercado, los precios no se alteraron y los estacioneros aún piden un aumento de 10 centavos por falta de rentabilidad.

Un gesto de Repsol YPF

En las últimas horas el ministro de Planificación, Julio De Vido, negó que la solución del problema de los estacioneros en nuestro país se vaya a solucionar con un nuevo incremento en el precio de los surtidores.

La empresa Repsol YPF, que maneja el 50 % del mercado interno de la Argentina, dispondría un mecanismo para mejorar la rentabilidad de los estacioneros pequeños y medianos (despachan menos de 300 mil litros por mes) que operan con esa marca.

Pero para el resto de los estacioneros el problema de la rentabilidad no está resuelto y las amenazas de una medida de fuerza siguen en pie, a la espera de nuevas negociaciones ante el ministerio de Planificación.

La política petrolera argentina mantuvo los precios internos “pisados” tras la devaluación y ese es el argumento oficial para explicar por qué ahora no “bajan” los surtidores locales. Las petroleras tenían en cambio autorización para exportar crudo a precios internacionales -descontadas las retenciones- y después el gobierno “subsidiaba” la importación de gasoil a altos costos por falta de combustible en el mercado local.

Ahora las grandes empresas no obtienen divisas en esas exportaciones, el gobierno no recauda por retenciones y los surtidores (con un fuerte componente fiscal) quedaron con costos relativos altos que no garantizan rentabilidad a los estacioneros.

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EN RELACIÓN

Cisternas desde Santa Fe al norte

La planta de Shell en el puerto santafesino se ha convertido en un punto neurálgico para la provisión de combustible líquido de esa marca en todo el Noreste Argentino (NEA). Y otras despachadoras del sur provincia hacen lo propio con el resto de las marcas de naftas y gasoil.

La bajante histórica del Paraná impide el tráfico de barcazas desde nuestra capital hacia el norte. Los puertos chaqueños de Barranqueras y Vilelas -donde tienen plantas YPF y Shell, respectivamente- han quedado inoperables y los camiones cisterna desde la provincia de Santa Fe son la única alternativa.

El administrador del puerto de Santa Fe, Luis Cecchi, estimó hoy que no habría inconvenientes para que mañana amarre el buque de contenedores que cubre el servicio entre esta capital y Buenos Aires.

“Por suerte se frenó la bajante y estamos en 18,6 pies en la determinante de ingreso al puerto de Santa Fe; estos buques operan con 14 pies y no habría problemas para mañana por la tarde”, dijo el funcionario.

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ADEMÁS

El gas de Bolivia ahora sobra

El gobierno de Evo Morales ahora está preocupado por la baja de la demanda de gas en Argentina y Brasil y ha enviado misiones a Buenos Aires y San Pablo para tratar el tema.

El viceministro de Desarrollo Energético, Misael Gemio, se encuentra en nuestro país en tanto que el ministro de Planificación del Desarrollo, Carlos Villegas encabeza negociaciones en Brasil. La caída de la demanda brasileña fue desde los 31 millones de metros cúbicos registrados a fines de diciembre hasta los 19 ó 17 millones, lo cual afectará al ingreso más importante de Bolivia por la venta de hidrocarburos.

En el caso de Argentina, la demanda se mantiene cerca de dos millones de metros cúbicos, cuando en 2008 llegó a exigir unos seis millones que Bolivia atendió excepcionalmente en noviembre.

“Estamos preocupados. Brasil ya ha disminuido y estamos preocupados y esperando una información oficial por parte del gobierno brasileño y una vez que tengamos esa información y la valoremos, informaremos a la población”, dijo Villegas. El combustible boliviano es decisivo en el cordón industrial brasileño.

El ministro Villegas consideró una “ventaja” que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, visite Bolivia el próximo jueves 15 porque el tema del gas estará en agenda de la conversación con su homólogo boliviano, Evo Morales.

En Río de Janeiro, el ministro brasileño de Minas y Energía, Edison Lobao, dijo que la baja en su demanda de gas boliviano es temporal, hasta abril próximo, y explicó que se debe a la buena época de lluvias que permitirá usar centrales hidroeléctricas.

“Los reservorios de nuestras hidroeléctricas están abastecidos y, por eso, estamos desconectando las térmicas, lo que es normal para un comienzo de año con buenas lluvias”, explicó el ministro, que sin embargo omitió el componente “recesivo” en la baja del consumo de gas.

Según analistas consultados por la prensa local en La Paz, otra causa de la baja es que con la caída en el precio del petróleo, los combustibles líquidos tiene bajos costos frente al del gas natural.

Actualmente, Bolivia cobra a Argentina 10,3 dólares por millón de Unidades Térmicas Británicas (BTU) y a Brasil 9 dólares. Las presiones de Morales por mejorar sus precios y rebajar volúmenes de exportación para mejorar su situación interna, son ahora un problema. Con la crisis internacional, la ecuación se le ha invertido y compromete la principal fuente de ingresos del vecino país.

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EL DATO

Asimetría.

Las naftas en el mercado local cuestan lo mismo que el año pasado, cuando el barril del petróleo llegó a cotizar 150 dólares. Más allá del conflicto entre Ucrania y Rusia que ayer hizo retroceder 12 % el precio del barril hasta 42,63 dólares el barril en Nueva York, la baja en el precio internacional no se refleja en los surtidores argentinos, cuyos precios sí presionaban al alza cuando el petróleo subía. Hoy el costo de las naftas aquí es casi el mismo que el de Uruguay, que no produce petróleo y que en dólares llegó duplicar a las estaciones de servicio en la Argentina, hace pocos meses atrás.