Afirman que las ventas serán malas
Disconformidad por la relocalización de los carribares de la Costanera
Por un decreto municipal se resolvió concentrar en dos sectores a los carribares que funcionaban sobre la Costanera y en otro a los puestos de pastelería. Los puesteros no están conformes con los lugares asignados.
Este fin de semana será “la prueba de fuego” para ver qué medidas adoptan quienes brindan el servicio de comidas al paso en la ciudad.
Foto: Néstor Gallegos
Mónica Ritacca
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El Decreto Nº 01658/2008, que determina una nueva ubicación para los carribares que funcionaban en la Costanera oeste, no cayó bien entre quienes brindan el servicio de comidas al paso. Dicen que las ventas no serán las mismas y temen que muchos empleados pierdan su fuente de trabajo.
La decisión municipal conocida días atrás crea tres áreas de servicios a los fines de despejar los carribares de la Costanera y, con ello, no se produzcan ruidos molestos y complicaciones en el tránsito vehicular: dos están destinadas a la venta de comidas al paso y una a la de pastelería. Así, J.M. Gutiérrez, entre la avenida Almirante Brown y Laprida; y Obispo Príncipe, entre Almirante Brown y la laguna Setúbal fueron los sectores dispuestos para la instalación de carribares que ofrecen hamburguesas, panchos y choripanes. Sobre Calcena, entre Almirante Brown y Laprida, están los puestos que venden facturas, pastelitos y churros.
Martín Leguizamón es el dueño de uno de los carribares de J.M. Gutiérrez. Consultado, manifestó que la determinación de la Municipalidad los perjudica y las ventas no tendrán éxito en el nuevo lugar.
“Las ventas no llegan ni a la cuarta parte de las que estábamos teniendo, con lo cual nos vemos perjudicados económicamente y nuestros empleados corren peligro. En este sector somos 8 carribares y la calle es tan angosta que muchos autos van a preferir no meterse y seguir de largo porque no hay lugar para estacionar. En el otro sector hay 3”, señaló el hombre. Y agregó: “Nosotros no somos los culpables de que los autos que consumen nuestros productos pongan la música a todo volumen y generen ruidos molestos”.
Cabe señalar que en los lugares dispuestos no hay vecinos cercanos. “Las calles para trasladarnos fueron decididas arbitrariamente. Desde septiembre que venimos en tratativas con la Municipalidad para ver qué hacíamos. Hasta que se llegó a un acuerdo: hacer las tres áreas. Pero nosotros no participamos en la elección de las calles”, indicó Martín Leguizamón.
A Adriana, por su parte, le tocó la zona del monumento a Carlos Monzón, es decir Obispo Príncipe entre Almirante Brown y la laguna Setúbal. En diálogo con El Litoral, dijo que este fin de semana será “la prueba de fuego” para ver si les va bien con las ventas o no. Aunque prefiere esperar para hacer un balance, se pregunta qué pasará con los carribares en caso de que las ventas ya no sean las de antes. “Si ésto no funciona, ¿qué vamos a hacer? No entiendo por qué no se dispusieron inspectores municipales para que multen a los generadores de los ruidos molestos, en vez de trasladarnos a nosotros”, refirió.
El decreto
“Que a partir de reiteradas denuncias de los vecinos se ha detectado que hay numerosas personas que frecuentan los carribares de la zona Costanera, que acuden con sus vehículos y se estacionan en forma desordenada sobre la calzada, incluso en más de una fila paralela, emitiendo música a muy altos decibeles” y “que estos hechos, generados por la nutrida clientela de los distintos expendedores, no sólo resultan una agresión a la tranquilidad de la zona, afectando el bien jurídicamente tutelado Salubridad, sino que además representan una situación de grave peligro para la seguridad vial, situación que se magnifica si se considera que estos carribares se encuentran situados sobre una avenida, lo que significa un mayor flujo vehicular y a velocidades permitidas superiores a las de una calle”, constituyen algunos de los considerandos del decreto firmado por el intendente Mario Barletta.
Cabe remarcar que el mismo, en su articulado, expresa, además de la creación de los tres sectores, “la promoción de las áreas creadas como sector de servicios para el turismo y declarase a la misma zona de tranquilidad y esparcimiento, en la cual se deberá garantizar que las emisiones de sonido no superen niveles razonables, sea cual fuere el medio de propagación utilizado, bajo apercibimiento de aplicar las sanciones previstas en las ordenanzas vigentes a quienes no se adecuaren a esta disposición”. También establece, como compromiso de la Municipalidad, “procédase a reacondicionar las áreas de servicios creadas, dando a las mismas una adecuada limpieza, pavimentación, iluminación, señalización y demarcación, como asimismo a colocar cestos de residuos y baños químicos en cantidad suficiente. A tal fin deberán intervenir las Secretarías de Control, Planeamiento Urbano, Obras Públicas y Recursos Hídricos y Desarrollo Social”.