EDITORIAL
EDITORIAL
Espectáculos e ilusiones
El rally de Dakar ha despertado una previsible expectativa en amplios sectores de la población. Su concreción en nuestro territorio es motivo de orgullo para deportistas y cronistas que han llegado a decir que esto pone en evidencia nuestra condición de país del primer mundo. Desde esta perspectiva, el célebre rally es algo más que un acontecimiento deportivo para transformarse en una suerte de fetiche cultural en el que los argentinos proyectan ilusiones, esperanzas como también irrecuperables nostalgias.
Si se presta atención, en los últimos meses en la Argentina, se han realizado varios espectáculos con personalidades de la farándula internacional. Sin ir más lejos, los recientes conciertos de Madonna han convocado a multitudes y, según los entendidos en el tema, la proporción de público asistente es superior a la de los países desarrollados. Una conocida revista del espectáculo llegó a hablar del renacimiento argentino y justificaba la calificación a partir de las mediciones de público en estos eventos.
Sociólogos y cientistas sociales reflexionan sobre esta situación en un país que a duras penas sobrevive a la crisis, que en el orden internacional económico y financiero está relativamente aislado, pero que a la hora de las grandes puestas en escena logra estas singulares performances de público. Sorprende que, cuando el consumo cae en rubros importantes de la actividad privada y pública en la Argentina, se celebren grandes recitales de rock o un rally deportivo que, además de convocar multitudes, movilizan a los medios de comunicación que, en su despliegue, potencian los efectos del acontecimiento al reproducirlos a través de comentarios e imágenes que se proyectan reiterativamente al país y más allá de nuestras fronteras.
En el caso del rally de Dakar, a pocos escapa que, desde hace años, la Argentina está lejos de tener una presencia gravitante en los escenarios mundiales del automovilismo. Al menos, si lo que hoy sucede se compara con los años en los que Juan Manuel Fangio lideraba los torneos internacionales de Fórmula Uno o cuando Carlos Alberto Reutemann luchaba por el título mundial en esa misma categoría.
Por el contrario, la novedad digna de destacar en las últimas semanas con respecto al mundo de los autos son las advertencias a los conductores para que moderen la velocidad y no conduzcan en caso de ingerir alcohol. Esta realidad se refuerza con las reiteradas críticas que se hacen desde la sociedad civil a funcionarios y políticos por el pésimo estado de nuestras carreteras.
A modo de conclusión, se podría decir que desde una perspectiva sociológica los argentinos proyectamos en estos espectáculos la nostalgia por un tiempo que se fue o la ilusión de estar insertos en el primer mundo. Es probable que tanto la crisis financiera como la sospecha o la certeza de que la Argentina ha perdido posiciones en el mundo -que en el horizonte inmediato parecen ser irrecuperables- integren la trama causal de estos encandilamientos colectivos.