Guerra del gas

Advertencia de Putin a Ucrania

El primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, advirtió hoy a Ucrania que no puede “tomar como rehenes a los consumidores en Europa” por el conflicto del gas.

“Nadie, ningún país de tránsito puede abusar de su condición como tal, especular con esa condición para tomar como rehenes a los consumidores en Europa”, advirtió Putin.

El primer ministro ruso se reunió hoy con los primeros ministros de Bulgaria, Sergei Stanishev; Eslovaquia, Robert Fico, y Moldavia, Vasili Tarlev, en su residencia de Novo-Ogoriovo, en las afueras de Moscú.

Putin pidió a la Comisión Europea que presione a Ucrania para defender los intereses de la Unión Europea. El primer ministro ruso insistió en que Ucrania es la que impide el tránsito del carburante ruso hacia los consumidores europeos.

“Pese a las declaraciones del presidente de Ucrania, Víctor Yúschenko, de que Ucrania no pone trabas al tránsito, en el nivel comercial, corporativo, éstas existen”, subrayó. Según Interfax, el jefe del Gobierno ruso mostró a sus huéspedes una carta recibida por el consorcio ruso Gazprom de la gasística ucraniana Naftogaz.

“La parte rusa comenzó a bombear gas unilateralmente a través de la estación de Sudzha”, citó Putin de la misiva de Naftogaz.

El primer ministro ruso añadió: “Esto significa que la parte ucraniana admite que el suministro de gas se efectúa y quiere decir que la parte ucraniana impide el paso de nuestro gas hacia ustedes”.

Gazprom denunció esta mañana que Ucrania mantiene el bloqueo a los suministros de gas para los consumidores europeos, después de que Naftogaz se negara a recibir 98,8 millones de metros cúbicos de gas a través de la estación de Sudzha con destino a Moldavia, Eslovaquia y los Balcanes.

Según el consorcio ruso, la parte ucraniana condicionó la recepción del gas a que el carburante fuese bombeado a través de las estaciones de Pisarevka y Valuika, “destinadas principalmente para el consumo interno de Ucrania”.

Además, de acuerdo con la nota del consorcio ruso, Naftogaz exigió llenar de gas los gasoductos de tránsito, lo que supone un volumen de 140 millones de metros cúbicos de carburante.