Al margen de la crónica

Cuestiones del poder

¿Qué impulso motivará a algunos a batallar para obtener poder? ¿Qué otras hormonas además de la adrenalina, estarán en la genética de unos elegidos que los impulsa a lanzarse con voracidad ante el desafío?

A mil días de 2011, ya se perfilan los que, en nombre de diferentes motivaciones, ansían llegar al sillón de Rivadavia. A poco de comenzado el 2009, se hace difícil, aún para los analistas más lúcidos, predecir cómo terminaremos en diciembre. Como aves de rapiña, al oler la agonía de un espacio que parecía monolítico, numerosos postulantes se dispararon rápido a las arenas de la política. Cosa rara el poder. En términos de campaña, hemos tenido experiencias memorables como lo fue la del riojano patilludo y pelilargo, que con un poncho sobre su espalda recorría el país pidiendo: “¡Síganme!, no los voy a defraudar”. Apenas apropiado del bastón de mando, cambió su discurso popular, se rodeó de lo más selecto de la sociedad porteña y del jet set nacional y extranjero, cambió su poncho por trajes de diseñadores europeos e impuso la moda de la pizza con champán.

Ahora el discurso “progre”, las promesas de terminar con la miseria y llevar la Argentina al lugar que “merecemos”, se convirtió en la práctica, en una empresa de pocos socios que comparten mucha ganancia. Mientras la realidad muestra un país cada vez más desgarrado, con gente desesperada por sobrevivir, con cada vez más pobres y con una economía al borde del colapso, el dislate más grande es la aparición de muchos presidenciables.

En el 2001, Mostaza Merlo con una filosofía particular, respondía a la requisitoria periodística sobre la casi certeza de un Racing campeón con un sabio: “Paso a paso”. Esa frase pasó a la historia, no sólo a la deportiva.

La calle casi nunca se equivoca; en la política, el error es frecuente.

Todos aspiran a ganar la carrera, aun sin saber los obstáculos que tendrá la ruta y sin imaginar qué harán con el trofeo. En ese mundo de profundas mezquindades, aprietes y frecuentes mentiras, pocos piensan en el bien común. Éste va a ser un año agobiante. Todo se hará pensando en afirmar posiciones en 2009 de cara al 2011. Mientras para el día a día, parches y desconocimiento de la realidad es lo que parece esperarnos.