EDITORIAL
EDITORIAL
Un mensaje a la Nación
Aunque no hubo pronunciamientos novedosos, la convocatoria del gobernador a distintos sectores de la provincia para discutir salidas a la crisis puso en escena la voluntad de afrontarla en conjunto y supuso un fuerte mensaje para la Nación.
Con el preludio de otros encuentros previos en los que se desarrollaron y afinaron los diagnósticos del caso, el intercambio de opiniones giró en torno de los cinco puntos elaborados por la gestión de Hermes Binner, más el aporte que dejaron documentados algunas de las entidades presentes.
Este menú de proposiciones básicas apunta, en algunos casos, a medidas concretas: la suspensión de las retenciones agropecuarias, la apertura de las exportaciones o la recuperación más acelerada de recursos inmovilizados por saldos del IVA Técnico, bonos de capital y reintegros de exportaciones. Sobre esta última cuestión, incluso, hubo manifestaciones recientes de representantes del sector de la maquinaria agrícola, en el sentido de que eso les permitirá sostener los salarios durante todo el año, a la espera de que mejoren las condiciones de mercado que hoy provocan la acumulación de stock por falta de demanda.
Otros de los puntos son de tono más bien voluntarista y carácter genérico: la defensa del empleo, el aumento de las jubilaciones, la orientación de la obra pública hacia fines sociales y el establecimiento de canales adecuados de comunicación e interacción entre Nación, provincias y municipios.
Previsiblemente, cada una de estas consignas mereció el respaldo unánime de quienes respondieron a la convocatoria -entre los cuales, lamentablemente, faltaron legisladores justicialistas-, y el conjunto será planteado al unísono por una delegación especial, que acompañará al primer mandatario provincial ante la presidente de la Nación, en caso de que se concrete la audiencia solicitada.
Esta determinación es la que asigna mayor trascendencia a la reunión y apunta en la dirección correcta para hallar una salida al atolladero: poner la preocupación común y la voluntad de encontrar soluciones por encima de las discusiones políticas, y comprometer a todos los actores en beneficio del bien público.
El gobierno nacional ya dejó en claro -sobre todo en el tardío anuncio de módicas medidas para paliar los efectos de la sequía- su intransigencia en algunos temas, como es el de las retenciones. Pero también resulta evidente el sentido partidista con que conduce la administración de los recursos, sin vacilar en las consecuencias para la población de ahogar financieramente a los distritos no alineados.
Plantearse firmemente ante esta manera de ver y encarar las cosas es el mejor aporte que la dirigencia puede hacer al respecto. Y prestar atención a ello es lo mínimo que cabe exigir a la presidenta, si realmente -como acaba de decir en Córdoba- está dispuesta a hacer honor a sus declarados propósitos de construir “un país más justo, más solidario, más integrado y más federal”.
Los efectos combinados de la sequía, la crisis financiera y la política agropecuaria son demasiado graves como para permitir que se relegue su atención por motivos políticos.