Apuntes de política provincial

Entre los brazos de una tenaza

Teresa Pandolfo

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El Dr. Hermes Binner con la responsabilidad de encontrar respuestas frente a la crisis.

Foto: Pablo Aguirre

Ante una coyuntura tan compleja como la de Santa Fe, resulta no sólo necesario sino ya decisivo alcanzar el más amplio consenso posible sobre las medidas a tomar en lo interno y los puntos a peticionar ante el gobierno de la Nación.

No es suficiente el esfuerzo de los comprendidos por la crisis y del Frente gobernante. El momento requiere de todos los sectores aun de aquellos que hoy son oposición o no comparten los lineamientos de la gestión de Hermes Binner. Para quien ponga piedras en el camino, seguramente, le pesará el reproche social porque la desesperación ha llegado al territorio.

Siempre se ha defendido como regla básica que la solidaridad tiene su expresión más plena en el cumplimiento de las obligaciones fiscales porque con gobiernos decentes los fondos recaudados, se orientan a sufragar los gasto de la “cosa pública” y le corresponde al Estado la administración de los recursos destinados a cubrir las necesidades básicas de quienes no pueden hacerlo por sí mismos.

Se debe esperar menos recaudación tributaria porque las producciones básicas del territorio santafesino están frenadas por causas conocidas. La elevación de los tributos no parece el camino adecuado para una situación de crisis. Recientemente, por ejemplo, se conocieron más imposiciones por parte de la Nación en el monotributo, y en el orden local nunca se abandonó la idea de generar una estructura tributaria que fuera expresión de una mayor equidad contributiva. No es el momento.

Tarifas e impuestos son las dos corrientes básicas de ingresos para el Estado, pero la actualidad demanda que se manejen con mucha racionalidad. Es cierto que en tiempos críticos los sectores privados apelan a la asistencia del Estado como reactivador de la economía, pero nada podría ser peor que los ingresos personales se volcaran más al fisco que a mantener una actividad o el consumo. Por la vía indirecta -el consumo- se mantienen fábricas, empleos y el Estado también recauda.

El cambio ya es traumático para muchos sectores, a los que los años anteriores de buenas cosechas les permitieron recomponerse luego de 2001 y, además, provocar actividad económica paralela en toda la geografía. Llamémosle inversiones en la construcción, en el equipamiento tecnológico, en el sector de maquinaria agrícola y sus actividades conexas o en la industria automotriz. Se hizo más turismo, se consumió más en todo sentido -incluso en servicios-, y los pueblos, en una enorme mayoría, tuvieron otra vida.

La “caja fuerte”

La provincia, por sus características, se encuentra con un panorama adverso, con el agravante de que la mayor parte de “la torta” producida de recursos quedó en manos de la Nación. El proceso de transferencias se fue profundizando a partir de la década pasada y “la caja mayor” saturó con sus imposiciones fiscales la capacidad de tributación de la persona que trabaja y produce.

A este escenario de tenaza, hay que asumirlo y pensar qué es posible hacer dentro de la crisis y qué es lo que deberá resignarse desde el Estado para que haya más actividad económica.

El Salón Blanco, el jueves por la noche, fue el ámbito donde se unieron en estos malos tiempos los sectores productivos y laborales -ATE no estuvo presente- junto con presidentes de comunas e intendentes de las zonas con más dificultades. Para la compabililización de las posturas en un documento, el próximo martes se volverá a reunir una parcialidad de los presentes.

El gobernador Hermes Binner, junto con su gabinete, fue el convocante de este encuentro, instancia anticipatoria de una audiencia solicitada a la presidenta de la Nación, pero aún no concedida.

Los anuncios de Cristina Fernández para el campo deben completarse. Resta todavía la efectiva homologación de los decretos de emergencia agropecuaria dispuestos por las provincias, entre ellas Santa Fe, y la toma de otras de decisiones que alivien la situación de las producciones.

Sólo en la zona de cluster de la maquinaria agrícola, la Nación le adeuda a las fábricas allí ubicadas más de 140 millones de pesos tanto por saldos técnicos de IVA como por bonos fiscales.

No es lo único posible de concretar. Otros sectores están solicitando cambios en las retenciones y en los procesos de autorización de las exportaciones lácteas, frigoríficas y de granos para darles celeridad a los trámites. Asimismo, que se revean las tarifas energéticas para la industria y el comercio o medidas de carácter arancelario, dado que nuestras fábricas enfrentan, además, problemas de competitividad con Brasil luego de su devaluación.

Dentro del consumo, desde los pueblos y ciudades del interior profundo, se pide evaluar la posibilidad de bajar los tributos para determinados alimentos y, en materia de empleo, además de los acuerdos de partes dentro de las empresas, la construcción siempre ayuda. Pero en esta actividad, también debería acordarse una descentralización de fondos nacionales y realizarse una elección muy aguda de parte de la provincia sobre lo que se quiere llevar adelante.

Pero para llegar a éstas u otras pretensiones, dos supuestos deben darse: procurar el mayor consenso político interno, al que el justicialismo local no debería negarse, y luego que exista realmente disposición de Nación para atender la situación de la provincia de Santa Fe.