Al margen de la crónica

Instrucciones por celular

Los hombres y las mujeres somos distintos y esas diferencias se notan hasta en el uso que cada uno hace de la tecnología. Hombres y mujeres no chateamos con las mismas personas, ni en los mismos lugares ni movidos por los mismos intereses; tampoco navegamos las mismas páginas web ni pasamos la misma cantidad de tiempo en la computadora.

Estas diferencias también se plasman en el uso del celular. Las mujeres solemos dar órdenes, ¡hasta por mensaje de texto! Un periodista que tiene un programa de radio cuenta que su mujer, fiel oyente, suele enviarle mensajitos al celular mientras él está en el aire (lo tiene en modo vibrador): “Cambiá de tema”, “Preguntale tal cosa”, “Dejalo hablar” son algunas de las “instrucciones” que le manda su mujer mientras él hace una entrevista u opina en su programa radial.

Las órdenes que damos las mujeres pueden clasificarse en tres grupos: para el que se queda en casa, para el que sale y para el que no se sabe dónde está.

“Sacá las mila del freezer”, “Tendé la ropa”, “Paseá el perro” son algunas de las instrucciones que muchas mujeres suelen enviar a sus hijos y/o maridos mientras ellas no están en casa.

En el segundo grupo, se encuentran todo tipo de recomendaciones que uno debe tomar por el sólo hecho de abandonar el dulce hogar, aunque sea sólo por media hora: “Llevá abrigo”, “Volvé temprano”, “Avisame cdo llegues”. El estar en la calle también puede implicar recibir mensajes del estilo: “Comprá papel higiénico”, “Buscá la ropa del lavadero” o “Controlá aire ruedas. Están bajas”.

Por último, cuando la mujer no sabe dónde está su hijo/a o su novio/pareja/marido, las instrucciones suelen ser una combinación de las dos anteriores, al estilo “Si estás en casa, sacá la basura. Si no, comprá leche”. Si no, pueden ser más directas y sin lugar a alternativas: “Llamame” o “Atendeme”.

Ahora bien, si las mujeres damos órdenes, ellos en cambio recurren a la tecnología para preguntar: “¿Qué comemos?”, “¿Dónde está mi pantalón gris?”, “¿A qué hora prendo el horno?”, son algunos de los dilemas que desvelan a hijos, novios y maridos.