Fabián Castillo, el pibito que juega bien y deja la vida

Pudo pesarle el apellido... no le pesa la camiseta

Le ganó, desde atrás, la pulseada a Canario y a “Cocó” Ledesma, para arrancar al lado de Fuertes. “No pienso soltar más la camiseta”, dijo.

Pudo pesarle el apellido... no le pesa la camiseta

El “Turco” Mohamed le dio toda la confianza a Fabián Castillo, este chico de Rosario del Tala, que parece vivir un sueño. Es rápido, encarador y salta bien.

Foto: Pablo Aguirre

Darío Pignata

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“...Cristian Gastón Castillo y Esteban Oscar Fuertes”, retumbaba la vieja voz del estadio, hace diez años en Colón. “...Fabián Castillo y Esteban Oscar Fuertes”, dirá el sábado que viene, el moderno sonido de la novedosa pantalla gigante, antes de jugar con Rosario Central. El dato, más allá de confirmar la vigencia del interminable goleador histórico que tiene Colón con el “Bichi”, sirve para explicar todo lo que está viviendo este producto de las divisiones inferiores que llegó de Rosario del Tala, y que ayer se fue con unos mangos para sus pagos, como premio a tanto esfuerzo.

Fabián Castillo le ganó, sorpresivamente para muchos, la pulseada a César Canario —hoy en Paraguay, goleador en AFA— y a “Cocó” Ledesma, el delantero que entraba en la reserva de Sciacqua para festejar seguido en cada preliminar.

Sin embargo, Mohamed quedó impresionado con Castillo, y lo fue llevando de a poco: primero los amistosos en Mar del Plata, después el cuadrangular internacional y finalmente el debut con River, más la consolidación como titular frente a los jujeños.

“Segunda punta o punta por afuera”, sería la definición posicional para un delantero rápido, con cambio de ritmo y un más que interesante salto, a pesar de no ser tan alto.

Ayer, arrancó recostado por la izquierda, pie a pie con Ladino —stopper derecho jujeño—. De afuera hacia adentro generó un claro penal, le puso una bocha clara a Ramírez, le pegó desde lejos con criterio y lo “madrugó” a Loeschbor de cabeza, llegando desde atrás (no fue gol de milagro).

Pero además, dejó la vida en todas las pelotas divididas. Todavía con poco pelo, como consecuencia del “corte por bautismo al debutar”, lo explicó con una frase más que clara: “A mí me quedó grabada una frase que dijo el “Turco” Mohamed, y que sostiene que cuando te dan una camiseta para ser titular, no hay que soltarla más. Juego así cada partido: no quiero largar más esta camiseta en Colón”.

Cuando los pelotazos no llegaban a la izquierda, se cruzó para vestirse de wing derecho: lo sacó de las casillas a “Pipo” Desvaux, lo obligó a frenarlo con la mano —primero pareció codazo— y lo hizo amonestar. Lamentablemente, jugó sin socios, por lo poco que aportó Lucas Acosta como enganche, y la insoportable levedad de Valdemarín como “9”.

En el complemento, como varios jugadores de Colón (Prediger, Acosta), sintió el desgaste, pero sabiendo que había dejado todo y un poco más también. Por eso los aplausos cuando Mohamed lo sacó, para poner a Sciorilli y darle más oxígeno al equipo.

El chico, tímido como todo provinciano, agradeció la ovación levantando la mano con la “30” en la espalda. Volvió a aprobar otro examen con la camiseta de Colón. Parece, por ahora, no sentir el cambio del anonimato al profesionalismo.

Es más, con un apellido —Castillo— que pudo pesarle en Colón, Fabián dejó en claro que para nada le pesa la camiseta. Se la está ganando. De a poco, laburando y en silencio. La quiere cuidar con las mismas armas con las cuales se la ganó en la pretemporada.

 
 

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Lo vio con Boca y lo subió

Muchos se preguntarán qué era de la vida de Fabián Castillo hace apenas unos meses. La respuesta es que “la peleaba”, como tantos otros. Lo concreto es que este chico que llegó hace tres años y medio al club —lo trajo el mismo que acercó a Martín Troncoso—, había jugado muy poco en el 2008 para la reserva de Marito Sciacqua. “Apenas un par de partidos”, dijo a El Litoral.

Pero el fútbol sabe de este tipo de historias. En un momento, bajó a la Liga; después, recuperó su nivel en la cuarta afista de Sergio Juncos. Estuvo a punto de quedar libre... hasta que llegó ese famoso momento de gloria.

Antes de Boca-Colón en el torneo anterior, jugó en reserva y el “Turco” Mohamed vio el partido completo. “Quiero ese delantero en la pretemporada, me gusta”, comentó el particular DT sabalero. Y lo llevó nomás a Mar del Plata, donde en el día a día de trabajo le generó mucho más respaldo.

Impresionó bien en el cuadrangular y la sanción que debía purgar “Tito” Ramírez le abrió las puertas para ser el socio de Fuertes frente a River. Para nada desentonó en el Monumental y anoche ratificó el hallazgo futbolístico de Mohamed.

El mundo Colón le reconoce al “Cabezón” —así lo apodan— su humildad y sacrificio. A esas virtudes, Fabián Castillo le agregó atrevimiento, velocidad y un salto sorpresivo que lo lleva a ganar seguido de cabeza. Viejo zorro, el goleador histórico —Esteban Oscar Fuertes— se ilusiona: “Tiene condiciones y muchas ganas”, dijo el “20”, que lo invitó a comer antes de empezar el campeonato para darle toda la confianza.