Ahora sí hay que monitorear

Las lluvias mejoraron las chances de la soja

Cuando parecía que todo se perdía empezó a llover y renació la esperanza. Pero el riesgo no terminó y es necesario evitar que enfermedades y plagas arruinen la ilusión.

Ahora sí hay que monitorear Cuando parecía que todo se perdía empezó a llover y renació la esperanza. Pero el riesgo no terminó y es necesario evitar que enfermedades y plagas arruinen la ilusión.

Juan Manuel Fernández

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Las lluvias de las últimas semanas reavivaron la esperanza en los productores que tuvieron la fortuna de recibir buenos milimetrajes en sus explotaciones. En la mayoría de los casos, el desasosiego que imponía la sequía se transformó en ilusión de poder cosechar, aunque más no sea para achicar la pérdida, y es por eso que, necesariamente, tendrán que volver a pensar en caminar el lote a la búsqueda de plagas que puedan impactar en el rinde.

Habiendo fracasado todos los cultivos anteriores, ahora sólo la soja es la que tiene chances. Y como las condiciones climáticas, previas y actuales, favorecen la proliferación de pestes, habrá que saber controlarlas a tiempo.

A grandes rasgos, la sequía promovió el desarrollo de trips y arañuelas, dos especies que los productores no estaban acostumbrados a detectar; mientras que con la humedad se anticipa la aparición del complejo de orugas. Con la mayoría de los lotes entrando a floración, o ya empezando a formar vainas, la amenaza de las chinches tampoco puede pasar desapercibida.

Diminutos en sequía

En los alrededores de Humboldt los chaparrones tuvieron un rápido impacto psicológico. “La gente se anima a empezar los controles”, señaló la asesora de AFA Edith Weder. Es que, desde fines de enero cayeron en la zona más de 100 milímetros que mejoraron considerablemente el estado de los potreros. De todos modos, aclaró que el máximo de rinde esperable no supera los 20 quintales y sólo si las lluvias se mantienen a razón de 20 o 30 milímetros por semana hasta la época de cosecha.

Weder precisó que el 90% de los cultivos en su área de influencia se vieron afectados por trips (Caliothrips phaseolli) y arañuelas (Tetranychus sp), dos plagas que proliferan en ambientes secos y cuyo efecto en la planta es de un marchitamiento semejante al producido por la sequía. Por esa razón es que el ataque pasó desapercibido entre muchos productores, si bien hubo un alto número de lotes tratados que osciló entre 60 y 70% en la zona. La pulverización recomendada incluye dimetoato más cipermetrina y un aceite vegetal como coadyuvante; y a pesar de ser barato, ya que no supera los $30 por hectárea, los productores no lo tienen en cuenta porque “están más acostumbrados a controlar orugas”, explicó la asesora de AFA.

Otra plaga presente en la región sobre la que se están haciendo muchas consultas es el Astilo moteado (Astylus atromaculatus) o “7 de oro”. Se trata de un pequeño escarabajo (negro con dibujos amarillos) que no tiene ningún efecto sobre la soja pero si sobre el sorgo, ya que se alimenta del polen de las flores. “Es típico en años con primavera seca”, comentó otro asesor de AFA, Guillermo Gianinetto, y precisó que el umbral para tratamiento (con endosulfan) es de 10 individuos, promedio, por panoja.

Con la humedad, las orugas

El cambio de condiciones ambientales que provocaron las lluvias frenaron el avance de trips y arañuelas, pero favoreció la aparición del complejo de orugas desfoliadoras, cuyos exponentes más temidos son: medidora (Rachiplusia nu), de las leguminosas (Anticarsia gemmatalis) e isoca de la alfalfa (Colias lesbia).

“Ahora hay mucha mariposa dando vueltas que seguro están poniendo huevos”, comentó Gianinetto, y precisó que detectaron, en mayor medida, medidora y anticarsia. También hay presencia de barrenador del brote (Epinotia aporema), característico de condiciones de sequía.

Para realizar el monitorero, es preciso saber el umbral que determina el tratamiento químico contra las orugas: 15 orugas mayores a 1.5cm por metro lineal de surco y un 25% de desfoliación antes de floración o 10% si está floreciendo. La recorrida es necesaria 1 vez por semana en estado vegetativo y 2 en reproductivo.

Desde el INTA Rafaela, comentaron que aún no se detectaron orugas en campos de la zona, pero sí estimaron que con las lluvias habrá que estar atentos porque es el momento en que empiezan los vuelos y las posturas de las mariposas. Las de isoca de alfalfa, de color amarillas o naranjas, son más visibles porque vuelan de día y sus huevos también son fácilmente detectables. En cambio, las mariposas de medidora son de hábitos nocturnos y por lo tanto hay que monitorearlas con trampa de luz, dispositivo que ya comenzó a capturar ejemplares en Rafaela. “Acá la recomendación es entrar a los lotes y hacer los muestreos con paño vertical”, afirmó Federico Massoni.

Más al norte, en el INTA Reconquista, durante el último fin de semana también capturaron abundante cantidad de mariposas de medidora en la trampa de luz. “Significa que ya están y que están poniendo huevos”, comentó la ingeniera agrónoma Mariana Sosa. De todos modos advirtió que “no hay que alarmarse, sino monitorear para actuar cuando corresponda”. En esa zona también hay presencia de orugas de la hoja (Alabama argillacea Hübner) en los cultivos de algodón.

Enfermedades y chinches en el horizonte

A futuro, ahora también hay que pensar en las plagas y enfermedades que se corresponden con estadíos más avanzados del cultivo de soja.

En Humbold, Gianinetto explicó que debido a la sequía aún no aparecieron enfermedades de fin de ciclo. “Lo que pasa es que no estaba presente el triángulo hospedante-agente-clima; estaba todo menos el factor climático, porque no había las horas de mojado de hoja suficiente”, detalló. Además, agregó que influye el hecho de que la soja se haya desarrollado poco y no esté cerrado el surco, por lo que el aire circula con facilidad y dificulta la proliferación de los hongos. “El año pasado a esta altura había mucha septoria y cercóspora”, recordó.

En cuanto a las chinches, habrá que esperar que la mayoría de los lotes ingresen al estado reproductivo para saber qué impacto tendrán. Aunque cabe tener en cuenta que algunas, como la verde (Nezara viridula) y de la alfalfa (Piezodorus guildinii), aparecen antes, durante la floración. En general, se considera umbral para tratamiento un promedio de 2 ejemplares por metro lineal en un cultivo a 52 centímetros. De todos modos, en Rafaela ya se estuvieron viendo chinches de los cuernitos (Dichelops furcatus) en algunos muestreos.

 
 

Aún no se detectaron orugas, pero con las lluvias habrá que estar atentos porque es el momento en que empiezan los vuelos y las posturas de las mariposas

 
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Los Trips (Caliothrips phaseolli) cuentan con un aparato bucal que rompe la superficie de las hojas lo que provoca una pérdida de humedad más acelerada. A la derecha, daño inicial en soja; a la izquierda detalle de individuos adultos.

Foto: Gentileza INTA

 

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La oruga medidora (Rachiplusia nu) es una de las mas comunes en el cultivo de soja y probablemente se acelere su aparición luego de las lluvias. A la derecha, detalle de un individuo adulto; a la izquierda, impacto en un lote de soja.

Foto: Gentileza INTA

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Aspecto de una planta de soja atacada por trips en fase vegetativa.

Foto: Gentileza AFA Humboldt

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Chinches de los cuernitos (Dichelops furcatus)

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Chinches verde (Nezara viridula)

Cuando los plantíos ingresen a estado reproductivo, será el momento de prestar atención a las chinches.

Foto:Gentileza INTA