EDITORIAL

Otro tratamiento para la basura

Miles de toneladas de residuos se generan por mes en la ciudad. La mayor parte termina depositada en la planta de relleno sanitario que funciona casi en el límite norte de esta capital, desde 1997. En aquel entonces, su habilitación significó un notable avance en comparación con el tratamiento que se hacía hasta ese momento de la basura urbana que, básicamente, terminaba acumulada en cavas a cielo abierto.

En ese lugar, una pequeña parte se recupera para la venta, tarea que queda a cargo de ex recolectores nucleados en una asociación civil. Esta propuesta también resultó novedosa, ya que permitió a un grupo de trabajadores informales organizar su actividad y realizarla en condiciones que, se pretende, sean menos dañinas para la salud.

Más de diez años después, el relleno cumplió su vida útil y uno nuevo será emplazado en el noroeste de la ciudad, ubicación que suscitó oportunamente un fuerte debate acerca de los riesgos que pudiera acarrear al ambiente y a la población ya asentada en esa zona, dudas que finalmente cedieron ante argumentaciones tecnológicas y el hecho cierto de que no hay otro espacio disponible en una ciudad cada vez más urbanizada, en la que ya no quedan terrenos adecuados para actividades de estas características.

Más allá de esta cuestión, que tiene entidad, aunque por el momento no parece contar con mejores alternativas, el nuevo predio tendrá -según se asegura- condiciones de salubridad superiores a las actuales. Por estos días, fue presentado el proyecto que incorpora nuevas tecnologías, tanto para el tratamiento de los residuos como para su recuperación y transformación en nuevos materiales, como el compost que podría ser destinado a nuevas actividades económicas.

Para lograrlo se pretende avanzar en un concepto fundamental como es la clasificación en origen para su posterior reciclaje, de manera de prolongar la vida útil del relleno, pero también para establecer otra relación con todo aquello que se descarta.

Según advierten los expertos, el volumen de la basura aumenta de manera notable y esto obedece a una mayor concentración poblacional en áreas cada vez más urbanizadas y a los hábitos de consumo. Esta situación puede impactar de manera negativa en el medio ambiente y en la población. La aplicación de nuevas tecnologías -por un lado- y, en forma conjunta, un mayor involucramiento de los propios ciudadanos en su destino permitirían morigerar estos efectos.

Por el momento, la recolección diferenciada se realiza sólo en tres barrios y esto gracias a una intensa campaña motorizada en gran parte por los propios vecinos e instituciones, más allá del aporte oficial en la tarea.

El objetivo anunciado recientemente es ampliar esta propuesta a otras zonas, de manera de involucrar a una mayor cantidad de vecinas y vecinos, y generar una conducta activa en la protección del medio ambiente.