Al margen de la crónica
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Empleo público en tiempos de crisis
Santa Fe, se dice y se sabe, es una ciudad de empleados públicos. A diferencia de otras urbes, aquí no predominan las industrias ni las fábricas. El gran motor de la economía local es, sin dudas, el empleo público, salvando pocas excepciones.
Algunos pertenecen al ámbito municipal; otros, al provincial o al nacional -incluido el universitario-, pero todos ellos engrosan la lista de ciudadanos que reciben un sueldo del Estado.
Quienes a diario -sólo de lunes a viernes, y en su mayoría, de 7 a 13- ocupan un lugar en una oficina pública se convierten, en tiempos de crisis, en un salvavidas que atempera el impacto de la debacle económica. El cimbronazo inicial tarda en llegar a esta ciudad (aunque, finalmente, siempre llega) porque gran parte de su población sigue percibiendo el sueldo los primeros días de cada mes. Y, de este modo, alimentan al sector comercial, otro fuerte de la actividad económica de la capital provincial.
Los números de la recaudación municipal así lo demuestran. A pesar del complicado escenario mundial, nacional y provincial, esta ciudad mantiene el nivel de recaudación. Tomando en cuenta sólo el tributo que abonan los comerciantes por las ventas realizadas (el Derecho de Registro e Inspección, Drei), se observa que la actividad comercial no ha experimentado aún una caída: en febrero se recaudó más que en diciembre del año pasado. Aunque el Drei está incidido por la inflación.
El dato, en principio positivo, obliga igual a estar alertas. Muchos comercios han cerrado sus puertas y la construcción detuvo su vertiginoso ritmo de un año atrás. Ante un escenario adverso, no son pocos los ciudadanos que comienzan a cuidar el bolsillo.
Además, lo que en tiempos de crisis favorece a la ciudad, en la medida en que demoran en hacerse visibles las secuelas, en tiempos de bonanza económica, el rédito también tarda en llegar. Y, cuando llega, no abunda, debido al menor desarrollo que tiene la actividad productiva local.