Todos los fines de semana y en las vísperas de feriado
Recoleta: ruidos, grescas y borrachos
alteran la tranquilidad de los vecinos
La zona ya no tiene la calma de años atrás y todos los fines de semana y vísperas de feriado constituyen una odisea para los vecinos. Controles de alcoholemia y del horario de cierre de los boliches son algunos de los reclamos al municipio.
De la Redacción de El Litoral
Tomarse un taxi por tres cuadras, y no por pereza sino por seguridad; caminar con la vista puesta en el suelo, para esquivar vómitos; y escuchar música durante toda la madrugada, aun cuando se pretende cerrar los ojos para descansar y es imposible, son apenas la introducción de una larga lista de situaciones que padecen los vecinos de la Recoleta de jueves a domingos por la mañana y las vísperas de feriados.
Esta mañana, cuando más de uno aprovechó el 2 de abril para dormir más tiempo, un grupo de vecinos se levantó temprano para conversar con El Litoral en uno de los edificios de la zona y brindar detalles de lo que significa vivir en la zona de la Recoleta en la actualidad.
“De lunes a miércoles es muy lindo habitar acá. Pero durante el resto de la semana se sufre”, dijo José. Y explicó: “Hay que ver borrachos, escuchar gritos y música hasta media mañana, porque ahora está de moda el after -que consiste en continuar tomando alcohol después del boliche en otro lugar- y no se puede dormir”.
Ruidos molestos
Uno de los principales problemas que aqueja a los vecinos es la música que aun estando encerrados en sus domicilios escuchan desde los boliches o pubs de la zona. Al respecto, comentaron que varias veces intervino la Brigada de Ruidos Molestos de la Municipalidad pero la situación no cambió.
Ana, una de las mujeres que se acercó hasta el edificio donde se produjo el encuentro con El Litoral, sugirió que la recorrida de la brigada por la zona debería ser permanente y no cuando algún vecino enojado la llama. “Todo el tiempo hay ruidos molestos. Si no es porque está muy fuerte la música, son los autos y motos que aceleran y hacen un ruido ensordecedor. A partir de las 6 de la mañana, no sabés lo que es esto”, fueron sus palabras.
Inés, por su parte, remarcó que los ruidos son insoportables desde todos los puntos cardinales. “No hay habitación que dé al sur, al norte, al este o al oeste que se salve”, agregó.
Mucho alcohol
Basta con caminar una cuadra para observar el estado de ebriedad bajo el cual salen los jóvenes de locales nocturnos como pubs, afters y confiterías bailables. Tal situación es preocupante, porque da lugar a que se produzcan grescas en la calle, agresiones verbales e incluso accidentes puesto que hay algunos que manejan alcoholizados.
“El último fin de semana hubo 14 llamados al Comando Radioeléctrico. Fue tremendo y daba lástima ver a los chicos tomando alcohol a pico mientras les hablaban los policías. Es fundamental que se hagan controles de alcoholemia, porque no se pueden ni subir a los autos del estado de ebriedad que tienen los jóvenes. Además, algunos se creen graciosos y hacen bromas, como por ejemplo esconderle la manguera a las porteras de los edificios que deben limpiar lo que ellos hacen”, refirió uno de los vecinos.
Hace tiempo que a Aldo le inquieta saber qué dirán los padres de los jóvenes que llegan a media mañana alcoholizados a sus hogares, refiriendo que la falta de límites contribuye en gran medida al desorden que se ve en la Recoleta y termina afectando a todos los vecinos.
Por último, indicó que lo único que piden los vecinos de la Recoleta es recuperar la tranquilidad que hasta hace unos años la caracterizaba y se perdió.




