Las dos carátulas con bombachas y chiripás
Las dos carátulas con bombachas y chiripás
Por Lidia Versi
“Risa y tragedia en los poetas gauchescos”, de Leónidas Lamborghini. Emecé, Buenos Aires, 2008.
Los “Diálogos Patrióticos”, de Bartolomé Hidalgo; “Santos Vega” o “Los Mellizos de la Flor”, de Hilario Ascasubi; el “Fausto”, de Estanislao del Campo, y el “Martín Fierro”, de José Hernández, son los textos que Leónidas Lamborghini estudia en “Risa y tragedia en los poetas gauchescos”, texto formalizado a partir de las clases de un seminario sobre la risa en la poesía gauchesca.
El propósito de la lectura de Lamborghini es rastrear esa risa que fulgura en medio de lo trágico. “Risa que abre una grieta en la fachada de lo “serio’ cuando esto no pasa de ser más que una impostura”. Un elemento inherente al gauchesco, que hace a su estética y se constituye también en una política.
A propósito de los “Diálogos” de Hidalgo, especifica que “esta risa es un poder contra el poder político-cultural, al que enfrenta en cada caso desde distintas posturas ideológicas pero siempre como ariete distorsivo, que responde a la distorsión con una distorsión multiplicada por la sátira, y que por momentos -el momento, por ejemplo, del Martín Fierro-, se hace extensiva, dolorosamente sarcástica, al plano más profundo, ése donde tiene raíz la violencia de un sistema de exclusión que para ejercerse llega a desconocer la condición humana de sus víctimas. La “pena estrordinaria’ del gaucho Fierro tiene mucho que ver con esta situación, incluida la distorsión cómica de “estrordinaria’ por “extraordinaria’ ”.
En el caso de los “Diálogos”, la risa se instala en las conversaciones de Chano y Contreras, con la guerra civil como amenaza o fondo candente. Y aunque ese otro diálogo que propugna, el de un acuerdo que salvara al país de la lucha fratricida, no tuvo lugar, sí lo tiene la risa, esa “risa zorruna”, que entre zalemas esconde la burla:
“gobierno a quien le tributo
toda mi veneración:
que en todas vuestras aiciones
os dé su gracia el Señor,
para que enmendéis la plana
que tantos años se erró”.
Los 13.179 versos de “Santos Vega” o “Los Mellizos de la Flor” (por los hechos acaecidos en una estancia llamada “de la Flor”) desmienten, según Lamborghini, el mito romántico. “Hay en Ascasubi, podría pensarse, una deliberada desacralización del personaje, al que le otorga una vis cómica, de viejito pícaro, en algunas ocasiones proclive a lo libidinoso; en su senectud hay aún rescoldos de un erotismo que sorprende”.
En Estanislao del Campo se trata de un clara parodia, concibiendo lo trágico como cómico. “La parodia establece una relación cómico-imitativa con el modelo al que caricaturiza en sus pretensiones de perfección. En el Fausto de Del Campo, esta relación resulta ser de una diafanidad sólo comparable a la de los versos que le dan vida al poema”.
En la payada de Fierro y el Moreno, finalmente, Lamborghini encuentra el equilibro de efectos jocosos y serios, de disparate y metafísica, mientras los cantores preguntan y responden sobre el canto del cielo, y los cantos de la tierra, el mar, la noche.
Risa y tragedia, las antiguas dos carátulas se calzan bombachas y chiripás, y hablan una lengua que todavía nos pronuncia, y pronuncia al único gran género literario que hayan dado a luz nuestras letras.