OPINIÓN

La vivienda rural en 9 de julio

Eloy Rodríguez

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Si sumamos los Registros Únicos de Inscripción Permanente (RUIP), de cada una de las localidades del Departamento 9 de Julio, el déficit habitacional supera holgadamente las 3.000 unidades. Esto indica que en una población con el 31,4% de NBI (necesidades básicas insatisfechas), casi 10.000 personas, el 10% de sus habitantes no tiene resuelta la situación habitacional.

Esta carencia la sufre el segmento de población más desprotegido, que abarca a aquellos que no poseen terrenos, habitan infraviviendas o ranchos y sus ingresos provienen de changas o del Programa Jefes y Jefas de Hogar Desocupados. Son las características propias de quienes ven imposibilitado su acceso a los programas habitacionales desarrollados por la Dirección Provincial de Vivienda y Urbanismo.

Las Comunas de 9 de Julio y la Municipalidad de Tostado, están sumamente interesadas por tratar de fomentar los programas habitacionales masivos y/o subsidiados, orientados al segmento social con graves carencias económicas que le impide acceder a esquemas que exigen el recupero de la inversión financiera. Los objetivos básicos de las distintas administraciones locales se direccionan a mejorar la calidad de vida de los familias, fundamentalmente aquellas que habitan en ranchos y/o infraviviendas que no reúnen las condiciones mínimas de habitabilidad; mejorar los ambientes sanitarios de las poblaciones, ya que el escenario descrito es foco de enfermedades infecto-contagiosas y del mal de “chagas” y brindar a los grupos familiares la oportunidad de mejorar sus viviendas a través del esfuerzo comunitario.

Todo Plan Estratégico, referido a una superficie extensa y desértica, debe contemplar la vivienda rural como un paso fundamental para la colonización de los campos improductivos.

Este tipo de construcciones permitiría la radicación de familias en el campo, mantendría su integración, aportaría matrícula a las escuelas rurales y daría la posibilidad de recuperar la dignidad mediante la cultura del trabajo sin necesidad de asistencialismos superfluos.

Los hogares y escuelas rurales brindan una interrelación imprescindible, ya que se aprovecharían los lugares con servicios fundamentales como energía eléctrica, teléfono o radio, agua y terrenos disponibles para edificar núcleos habitacionales.

Sólo se necesitarían planes especiales para la construcción e implementación de emprendimientos que generen fuentes de trabajo para los integrantes de las familias rurales.

Fuente: Plan Estratégico para el Departamento 9 de Julio