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Diario de la filmación de “Fitzcarraldo”
En 1982 se estrenó “Fitzcarraldo”, el film de Werner Herzog que cuenta la historia de un excéntrico personaje (Klaus Kinsky), amante de la ópera, que se propone construir en medio de la selva amazónica un gran teatro. Entre las aventuras que narra el film está el célebre pasaje de una nave por sobre una colina, para transportarla de un río a otro. “Con la descabellada furia de un perro que ha hincado los dientes en la pierna de un ciervo ya muerto y sacude y tironea al venado caído de modo que el cazador abandona la tarea de calmarlo, se prendió de mí una visión, la imagen de un gran barco de vapor sobre una montaña: el barco bajo el vapor serpenteando hacia arriba por su propia fuerza una pendiente pronunciada en la jungla, y encima una naturaleza que aniquila por igual a los quejosos y a los fuertes, la voz de Caruso que hace enmudecer todo dolor y todo grito de los animales de la selva y que extingue el canto de los pájaros”, escribe Herzog en “Conquista de lo inútil”, un diario de filmación de “Fitzcarraldo” que acaba de publicar en castellano la editorial Entropía.
Tal filmación fue una aventura tan loca y tremenda como la del propio protagonista, y Herzog confiesa que sólo 24 años más tarde pudo volver a acercarse a los apuntes escritos durante el rodaje. El propio autor los define “paisajes interiores nacidos del delirio de la jungla”.
Entre los avatares de la filmación se hicieron conocidos los conflictos creados por Klaus Kinski. “K. se quejó y ya se quería mudar de su casa porque cerca de él pasa un sendero de hormigas. Tampoco sabe nunca sus diálogos. Lo llevé a inspeccionar el sendero de hormigas para dejarle en claro que no estaba en peligro...”, anota Herzog. Pueblan este libro las peleas, enfermedades, problemas de dinero, o los tantos problemas con los indios que trabajaban en el film.




