Canalizaciones indiscriminadas privaron al norte de humedales

Periodista: — Quien mira el mapa ve en el norte una enorme vacío, con unas pocas líneas, sin las tramas viales y la urbes del centro y el sur... Y ahora, encima, la sequía.

Ministro Antonio Ciancio: —El mapa muestra que hay zonas muy compactas, en el centro y el sur. En el norte aparecen apenas dos líneas fuertes, las rutas 1 y 11. Y es como que en el medio no hay nada... Esos vacíos tiene responsabilidad en lo que hoy está pasando. Esos vacíos y las políticas que se llevaron adelante de canalizaciones indiscriminadas tienen que ver con lo que estamos viviendo.

Generar ahí el poder de concentrar ganadería en un número mayor al que era capaz de soportar el ambiente, y sobre todo avanzar con la frontera agrícola, y talar indiscriminadamente nuestros bosques tuvo efectos concretos... Hoy los productores agropecuarios piden que en lugar de canalizaciones desde el Estado volvamos atrás, y que regeneremos los humedales que antes existían de modo natural. Son acciones que tienen que ver con lo que estamos viviendo.

Se ha llevado adelante una política que es muy cuestionable. Y hoy nos piden a gritos que hagamos azudes por todos lados, que hagamos retención de agua, que reforestemos. Lo estamos haciendo y lo vamos a seguir haciendo, pero volvemos a tropezar con la misma piedra, ahora tenemos que remediar lo que antes fue planteado como la quintaesencia de la política provincial hacia ese territorio, al que lamentablemente se lo ha privado de sus características naturales.

Todo lo que hicimos con la Ley de Bosques; su aplicación, reglamentación, zonificación, determinar qué se puede o no hacer, es algo que va a demandar muchos años para remediar el daño. Generar las condiciones ambientales que tenía el territorio va a ser una tarea ciclópea.

—¿Se ha desertificado al norte?

— Yo creo que sí. Advierto que no soy en esto un experto, pero pienso que se ha convertido en un problema complejo. Los compañeros que están en el terreno me hablan de zonas que eran lagunas y hoy tienen un suelo que es un talco. Por donde se puede andar con un automóvil.

— Lo curioso es que la canalización hecha en la década pasada era una aspiración histórica del norte. Sus dirigentes bregaron por años por esas obras.

— El terreno es como el hombre. Uno nace con ciertas características y la zona norte ha tenido una intervención que cambió su naturaleza. A mí me enseñaron de chico que el hombre puede hacer cualquier cosa, menos dejar de pagar las consecuencias. Y eso es lo que estamos haciendo ahora.

—¿La gente es conciente de eso? ¿El santafesino se da cuenta de lo perdido?

— Creo que sí. Que ahora se empieza a entender de qué se trata, lamentablemente se sufren consecuencias y situaciones durísimas. A veces, en charlas o en conferencias en lugares que no padecen lo mismo, y en general las mesas reciben a los conferencistas con botellas de agua. Y siempre digo que eso que nos parece tan natural (y tantas veces dejamos vasos y botellas por la mitad) en muchos lugares es un lujo. Y realmente hay que estar ahí para darse cuenta de qué se trata...

— ¿Son efectivas estas campañas de bien público que llevan a agua mineral? ¿Cómo puede ayudar la gente?

— Es bienvenido que la gente se involucre. Pero en lo que se tiene que involucrarse más es pensar sobre qué ha pasado con el norte y en luchar respecto de cómo no seguir atentando contra el medio ambiente. Hay entidades que se organizan y llevan agua embotellada, con un gran esfuerzo se informó sobre el envío de unos mil litros. El Estado ha llevado desde que comenzó la sequía unos 80.000 y hemos decidido dejar de contar, porque lamentablemente esto no termina.

— Todo está tan difícil como el año pasado? ¿Las últimas lluvias sirvieron de algo...?

— Lamentablemente la situación es hoy tan grave como el año pasado. Hubo una mejora leve, con esas lluvias de febrero-marzo y en algunos lugares puntuales fueron precipitaciones abundantes, pero no es la generalidad. La tierra necesita mucha agua para recuperar su humedad normal... 100 milímetros no se notan.

Y hay al mimo tiempo cosas curiosas que ocurren en nuestro norte: uno de nuestros secretarios dice que el Salado en el tramo norte parece el Nilo, que tiene mucha agua en Tostado. Y es porque está lloviendo en la alta cuenca.

— ¿Y por qué el Nilo?

— Porque el panorama es muy triste, es un marco de sequía muy marcado, parece un sitio desértico.