Instantes eternos... sobre las tablas

Ma. Raquel Gutiérrez

25 años

Intérprete de El Pie Grupo de Danza

El pasado 17 de Mayo se presentó en el Teatro Municipal, “RETROVISOR. Mirada Beatle”, una obra de danza jazz - contemporánea interpretada por “El Pie Grupo de Danza”, bajo la dirección artística y coreográfica de Milagros Betemps. Ma. Raquel Gutiérrez es una de sus intérpretes y nos cuenta como fue presentar dicha obra.

Detrás del telón cerrado, sobre las tablas, un grupo de pies entrenan para salir a escena. El tenue murmullo del público va colmando la sala. Todo está listo: los rostros maquillados, el pelo impecable, el vestuario, las luces, la escenografía, los elementos preparados. Movimientos improvisados preparan al cuerpo para la danza. Nervios, voces, sonrisas, el aliento de quienes han estado cerca.

A punto de empezar, un extraño encuentro de sensaciones nos embarga. Nos reunimos en ronda enlazando nuestras manos, un rito antes de cada función que nos brinda confianza mutua, fuerza y nos carga de energía. Es el momento de serenarnos y concentrarnos. Cruzamos palabras de aliento y nos ubicamos para comenzar.

Las luces se apagan. La atmósfera del escenario se transforma. Comienza la música y nos transportamos a un tiempo y espacio imaginarios.

Sube el telón

Dejamos surgir el primer movimiento y todo comienza. Los sentidos se despiertan, los nervios desaparecen. Las luces generan un ambiente especial. Sobre el escenario se crea un mundo mágico en el que la imaginación se entrelaza con los movimientos.

La música fluye mientras bailamos. Por momentos prima la seriedad, en otros la picardía, la diversión o el sentimiento más profundo. Los movimientos acompañan cada situación. La danza deja fluir la energía y las sensaciones que llevamos dentro.

Sin darnos cuenta, sólo nos queda el final. Nos conectamos aún más como grupo. Los sentidos bien abiertos, nos unimos en una emoción profunda. La piel se estremece mientras vamos dejando el escenario.

los aplausos

Las luces de la sala se encienden y salimos a saludar. Es recién entonces cuando podemos ver directamente al público, incluso reconocer algunos rostros. Lo que ellos nos devuelven es gratificante. Todo lo que preparamos es para hacerlos partícipes de este mágico universo que construimos con mucho esfuerzo durante tanto tiempo, y que dejamos escapar en apenas unos instantes. Estos momentos de cara al espectador nos van conectando con la realidad. Son largos minutos de disfrute y regocijo.