En espectacular desierto de sal

Bolivia evalúa gran riqueza de litio

Durante años, el Salar de Uyuni ha sido una remota pero popular atracción turística en el sur de Bolivia: el mayor desierto mundial de sal, una enceguecedora y blanca superficie que se extiende hasta el horizonte.

Ahora, sin embargo, los mochileros y los residentes locales que dependen el comercio de sal temen que ese espectacular y vasto paisaje se vea amenazado por las compañías mineras multinacionales. Porque Bolivia, el país más pobre de Sudamérica, tiene en el Salar de Uyuni grandes riquezas minerales.

El desierto contiene 5,4 millones de toneladas de litio, cerca de la mitad de las reservas mundiales certificadas (13 millones), de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), en tanto el gobierno de Bolivia estima que existen 140 millones de toneladas.

Este metal blando es ampliamente usado en baterías para teléfonos celulares y computadoras, y es un elemento clave en los automóviles eléctricos que se espera sean de producción masiva en el futuro.

Por eso, los grupos mineros Mitsubishi y Sumitomo de Japón, LG de Corea del Sur y Bollore de Francia presionan para que se les permita extraer litio en la zona.

Pero el gobierno socialista de Bolivia duda. La administración de Evo Morales reclama una gran porción de las ganancias y, aún más importante, exige la construcción de plantas de tecnología de litio en el país.