Las ventas están paralizadas
Las ventas están paralizadas
Bernardín enfrenta serias dificultades
Los empleados habían tomado la fábrica de cosechadoras para reclamar sueldos atrasados. El gobierno provincial dictó la conciliación obligatoria.
Campolitoral
El futuro de la fábrica de cosechadoras Bernardín sigue siendo incierto. Los directivos dicen que la empresa está ahogada financieramente por la caída de las ventas en el mercado interno —que ya lleva un largo año y medio— y por el deterioro de las exportaciones, afectadas por la crisis global.
En este contexto, el 25 de junio los empleados tomaron la histórica fábrica y denunciaron que no cobraron los sueldos de los dos últimos meses (mayo y junio) y que también se adeudaba una parte de abril. La empresa (Agroindustrial San Vicente) se presentó en convocatoria de acreedores.
La crisis laboral se agravó cuando la firma envió 76 telegramas de despido argumentando que necesitaba “achicarse” para atravesar este escenario recesivo. Los operarios realizaron cortes de calles y protestas en este pequeño pueblo que tiene 6.000 habitantes.
Ahora la situación podría describirse como de “tensa tregua”. El jueves pasado la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria para los próximos 15 días y los 115 operarios volvieron a sus puestos de trabajo. Pero los problemas económicos que detonaron la crisis siguen proyectando “sombras” hacia los próximas semanas.
A fines de marzo, Campolitoral habló con Aníbal Cuneo (director de Bernardín). “Estamos sin actividad comercial, no hay demanda”, admitía Cuneo. Y en ese momento aclaraba que estaba muy preocupado porque las operaciones no se concretaban. “No vendemos más de dos cosechadoras por mes y estamos pensando en reordenar el trabajo de nuestro personal”, reconocía el director de Bernardín.
Está fábrica de cosechadoras es una de las principales fuentes de trabajo de San Vicente. “En el pueblo la gente está muy preocupada, todos conocemos a los empleados de Bernardín”, cuenta José Turino, del Centro de Contratistas de Maquinaria Agrícola de esa localidad. Por el momento, los obreros están recibiendo un subsidio nacional del Programa de Reconversión Productiva y otro del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia.
Una larga tradición
Bernardín abrió en 1925. La fundó Don Andrés Bernardín, que era hijo de inmigrantes italianos y había trabajado en la fábrica de Senor (en donde se hizo la primera cosechadora de Sudamérica).
La empresa fue evolucionando de las primeros equipos de “corta y trilla”, que eran arrastrados por caballos a las modernas cosechadoras. También cumplió un rol muy relevante en el desarrollo de los cabezales maiceros.
A lo largo de su historia Bernardín enfrentó dos crisis importantes. Durante la Segunda Guerra Mundial tuvieron que cerrar la fábrica hasta que terminó el conflicto bélico. A principios de los 90’, la empresa cierra asediada por serias dificultades financieras. En 1997 se forma Agroindustrial San Vicente S.A. que reabre la empresa y recupera la marca. En estos últimos 10 años, Bernardín se especializó en la fabricación de cosechadoras, pulverizadoras y equipos forrajeros.