Ecos de Mundo Agro

“Lo que le pasó al campo no puede volver a ocurrir”

Comparte con muchos del sector el tono crítico hacia el gobierno nacional que “no está haciendo bien las cosas”, pero reclama igualmente superar la coyuntura, pensar a largo plazo y efectuar una autocrítica que permita encontrar alternativas y nuevas formas de encarar el negocio.

Néstor Fenoglio

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Ramiro Ruiz es ingeniero en Producción Agropecuaria y director de SEMA, consultora vinculada al agro y organizadora del prestigioso Mundo Agro, un seminario realizado días atrás y ya en su novena edición, que suele reunir lo más granado del pensamiento tanto técnico como “político” -en un sentido amplio- relacionado con el campo. Mundo Agro, el “hijo” de Ramiro Ruiz, se aseguró este año alto nivel técnico con Satorre y Díaz Zurita, pero también tuvo “calientes” y muy aprovechables disertaciones más relacionadas con la coyuntura, tales los casos de Carlos Pagni, Tomás Bulat o el mismísimo Marcos Aguinis, a cargo del cierre.

En el caso de Ramiro Ruiz tiene una línea de pensamiento que puede emparentarse con las líneas rectoras de Aapresid o Aacrea, organismos con los que su consultora interactúa. Quiere proyectar y planificar, aun o sobre todo en estos tiempos de incertidumbre, quiere que el campo no se encierre y dialogue con otros sectores y tiene una visión de autocrítica para el sector, que no siempre se escucha: para él toda la movida post resolución 125 fue muy importante, pero “ya fue” y reclama trascender la coyuntura y pensar estratégicamente.

-Desde la perspectiva del productor, es muy difícil pensar a largo plazo en este contexto, en que su propia empresa está amenazada...

-Es cierto. Hoy en día el productor se ha golpeado de frente y ha chocado porque viene trabajando desde hace muchos años en un ambiente de crecimiento y de reglas relativamente claras y de repente empezaron a enrarecerse desde hace unos años y ahora en el último tiempo las reglas de juego fueron absolutamente distorsionadas y cambiadas y ya no hay reglas. Porque no es que hoy hay reglas que son unas que a mí no me convienen. No. Hoy las reglas se cambian, empieza una campaña con unas reglas, termina con otras. Y eso es lo que al productor le agrega un altísimo grado de incertidumbre y es lo que hace que la gente no pueda invertir ni mirar al largo plazo.

Lo que está pasando es que el productor ahora solamente mira lo que está pasando hoy, aquí y ahora, cuando nosotros lo que tenemos que hacer por el tipo de negocio o empresa que emprendemos -que no empieza ni termina en un corto período de tiempo sino que es un ciclo-, tampoco podemos tomarla como que es de un solo cultivo. Esto es a lo largo de los años, viene un cultivo y atrás otro y luego otro y todos están interrelacionados y dentro de un mismo ciclo distintos cultivos entre sí. No se puede no planificar. Lo que ha pasado es que se ha roto el proceso productivo por las políticas que tenemos.

-Bueno, pero son las políticas que tenemos y no hay miras, al menos en lo inmediato de que eso cambie...

-...Por eso sostengo que hay que dar vuelta la ecuación: ¿qué hacemos nosotros para que esto no vuelva a ocurrir? Porque esto no puede volver a ocurrir. Nosotros debemos ocupar espacios que hoy están ocupando otros. No quiero decir que el productor sea intendente o legislador, porque seguramente no es ni su función ni su perfil ni su mejor capacidad. Se trata de pensar cuál aporte estoy haciendo para que esto cambie.

En ese sentido hay montones de cosas que podemos hacer. Generar buena información, generar planes estratégicos para todas las instituciones en las que participamos para aunar o dialogar con otros sectores productivos que no son el nuestro pero juntos quizás podemos proyectarnos.

En definitiva se trata de pensar el país que nosotros debemos tener. Esta gente que hoy nos está gobernando. y que a mi criterio -no quiero involucrar a nadie, es mi criterio, sólo eso- está haciendo las cosas mal, va a pasar. Y el que viene puede, igualmente, no hacer las cosas bien. De hecho estos tipos son los que peor han hecho los deberes pero si miramos para atrás en los últimos treinta años, no sé quién ha hecho bien los deberes...

-Se ha insistido en la idea de continuar generando masa crítica propia, que luego pueda ocupar espacios de manera estratégica. Ocupar espacios, como reclamos, sería una consecuencia natural de un proceso mucho más rico...

-Sí, sí, yo no estoy pidiendo a este gobierno que me dé un plan estratégico a mí o al sector. Pero digo: dónde está el plan estratégico de los productores, de las instituciones. Es una suerte de autocrítica. ¿Qué secretario de agricultura fue representativo del agro en los últimos tiempos? Alguien que podamos decir que es de CRA, de Coninagro, de AFA, de Aacrea o de Aapresid... Ninguno. De los últimos quince años no veo ningún secretario de Agricultura realmente de campo. ¿Por qué no tenemos ministerio siendo que es nuestra principal arma estratégica? Esto no es de este gobierno solamente.

Con los gobiernos anteriores, teníamos tipos que podían entender más o menos del agro, pero no representaban a un sector defendiendo los intereses puros y reales del agro. Y tenemos que ver y aprender lo que pasa en otras instituciones, nos guste o no. Miramos que hay ministros en una de esas que salen de la UIA (la Unión Industrial Argentina), o están embebidos de los pensamientos de la UIA o son directamente parte de sus cuadros técnicos. Yo felicito a la UIA porque tiene un poder de lobby que me gustaría tener.

-Igual hay un paso adelante en la coordinación de entidades del agro, acuerdos que antes no existía...

-Sí, es cierto, es un paso adelante. Pero también hay que preguntarse si esa unión de las entidades y esa coordinación que respeto, me encanta y aplaudo, no es, como creo, en realidad, una consecuencia de la unión de las bases. El gran mérito es de los productores. Lo que hacen o hicieron las entidades es tomar ese clamor que sale de las rutas y unirse y hacer una labor que fue muy buena. Pero ya pasó. Ya está.

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“Debemos ocupar espacios”, aseguró Ramiro Ruiz, quien reclama mayor protagonismo y participación de productores y entidades también en cuestiones de fondo.

Foto: Néstor Fenoglio

Creo que tenemos que pensar en cosas sencillas, no rebuscadas. Lo primero que debe haber, es diálogo.

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en relación

Hay personas, muchos en el gobierno, que todavía entienden y plantean la realidad en categorías opositivas: “campo-ciudad”, “campo-gobierno”, “campo-industria”. Las personas que hablan así no saben leer los tiempos que vienen o que ya están entre nosotros. Un tipo que hoy separe el campo de la industria no entiende bien cómo funciona la realidad nacional.

Héctor Huergo nos mostró y demostró la forma en qué se integran la producción y cuántos sistemas y subsistemas funcionan en tándem o integrados. Quién puede decir que pertenecemos al campo o a la industria. Yo siembro esta semillita, pero detrás hay una tarea de laboratorio, hay investigación, hay industria. ¿Pertenecemos al agro a la industria? No sabemos, necesitamos un psicólogo, porque no sabemos a qué pertenecemos. Vos vas hoy a una planta de Singenta, Monsanto, Bayer o Basf por nombrar algunas de punta -no las únicas: tenemos muchas más- y lo que ves no podés creerlo. ¿Qué es eso? ¿Es industria o es agro? Es una mezcla de las dos cosas, es biotecnología, es laboratorio.

Pensar en oposiciones o dualidades es un anacronismo, es gente que se ha quedado en el tiempo y hay que aprender a ver por qué piensan así para mostrarle la realidad. Esa gente tiene intereses, seguramente. Y hay que demostrarle que están equivocados y que ellos pueden mejorar su performance política si tienen un discurso más acorde con la realidad y hacer lo que deben hacer.

El anacronismo de las oposiciones