OPINIÓN

9 de julio votó por el campo

Eloy Rodríguez

La crisis agropecuaria es una de las lecturas que se pueden realizar sobre el resultado de las elecciones legislativas pasadas. No sólo por la extensa y devastadora sequía sino también por las erróneas políticas tanto del orden nacional como provincial, ausente y discriminatorio.

A nivel nacional se puede interpretar que la presencia en el nuevo Congreso de ocho diputados y una senadora es la saludable consecuencia del rechazo a la nefasta resolución 125, fundamentalmente con respecto a la soja, eclosión producida por el Senador Carlos Reutemann que puso sobre el tapete la nefasta aplicación de dicha norma, ofreciendo una propuesta mucho más racional y superadora, basada en sus conocimientos de la siembra, rotación y producción de los distintos cultivos, conforme a las zonas donde se desarrollen, como asimismo del comercio, la industria, el complejo agroindustrial, la composición de las distintas cadenas de valores y la cotización de los comodities. Este el “crack” con el oficialismo.

No es casual que de 19 departamento Santa Fe Federal (corriente “reutemanista”) haya triunfado en 15, de los cuales la mitad pertenecen al centro norte de la provincia de Santa Fe.

En el Departamento 9 de Julio los guarismo fueron abrumadores: 8.379 votos para Reutemann (58,33%) contra 4.468 de Giustiniani (31,10%) y 449 de Leoni (3,13%), 3.911 votos a favor de Reutemann sobre una diferencia total en la provincia de 27.966 sufragios, es decir casi el 14%.

Entre varias opiniones recogidas de productores, vale la pena analizar que se puede sintetizar en que “no votar al “Lole” hubiera significado postergar aún más al Departamento 9 de Julio. No había candidatos pertenecientes al noroeste santafesino. Reutemann estaba ya instalado y con trayectoria dentro del agropecuarismo. El gobierno provincial no tuvo propuestas, a pesar de que se diga que tiene un proyecto”.

Santa Fe no es sólo Rosario. El agua “nuevejuliense” tiene un tratamiento errático. La respuesta ante la sequía fue el traslado de agua para consumo humano a través de camiones cisternas, la construcción de albergues para una cantidad mínima de ganado, con fondos provenientes de la Nación, y la realización de un canal a cielo abierto.

Santa Fe no es sólo Rosario. El agua “nuevejuliense” tiene un tratamiento errático.