Apuntes de política provincial

Partidos y Gobierno

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A la presidenta de la Nación se le está pidiendo permeabilidad al resultado de las elecciones.

Foto: DyN

Teresa Pandolfo

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En la provincia, más del 85 por ciento de los votos positivos de la elección del 28 de junio fue para frentes políticos que marcaron diferencias con el gobierno del matrimonio Kirchner.

Esto quedó muy claro en este territorio, donde el Frente para la Victoria sólo obtuvo una banca en la Cámara de Diputados de la Nación, que le permitió a Agustín Rossi renovar la suya. En tanto Santa Fe Federal se impuso en el Senado (dos legisladores) y logró cuatro diputados y el Frente Progresista logró un escaño para la Cámara Alta y cuatro diputados.

Los números de la votación fueron contundentes para la afirmación realizada en el primer párrafo; en los comportamientos posteriores de funcionarios y legisladores se verá hasta dónde cada uno es opositor o transversal.

La presidenta Cristina Fernández, en San Miguel de Tucumán, recogió el guante al pedido de apertura y de diálogo y habló, además, de “discutir a fondo el sistema de representación”.

El gobierno nacional viene de concretar elecciones que le han sido adversas en los distritos electorales más grandes. Aquí cabe consignar que la ciencia política no plantea tan claramente que una elección pueda tomarse como “un acto de autorización” o no al representante.

Peter Graf Kielmansegg, en “Reflexiones sobre el carácter de la democracia representativa” incluido en ”Panorama de Filosogía Política” (Konrad Adenauer Stiftung) aborda el tema y dice que todo aquel que alguna vez haya analizado el comportamiento electoral y los resultados electorales sabe que, a partir de las elecciones, no es posible inferir inequívocamente la aprobación de una determinada política o rechazo de un determinado programa.

Sigue diciendo que la suma de decisiones individuales de los electores es un voto por un partido o por una persona; todas las demás interpretaciones fracasan debido a la diversidad de las motivaciones. Pero si efectivamente las elecciones sólo en ese sentido son decisiones inequívocas, entonces es perfectamente plausible interpretarlas como un acto de autorización.

Aquí termina el autor alemán pero su última afirmación comprendería a lo que ocurrió en nuestro país, donde fue el propio gobierno nacional el que planteó la elección legislativa como una forma de plebiscitar la gestión del matrimonio Kirchner.

Ahora, la presidenta habla de llevar adelante la reforma política pendiente para mejorar la representación política y ha propuesto el sistema vigente en la provincia de Santa Fe de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para la selección de quienes serán candidatos. Luego, un postulante por expresión política va a la elección general. Curiosamente, la ley que establecía este sistema para los cargos nacionales fue derogada en el 2006.

Experiencia y debate por venir

El sistema electoral vigente en Santa Fe constituyó la posibilidad de salir del régimen de lemas pero no resolvió uno de los problemas centrales de la representación: la situación de los partidos políticos.

Si la ley de Lemas dejó como saldo la fragmentación, las primarias abiertas son sólo una solución para la coyuntura pero han profundizado la desorganización de los partidos.

En la actual política argentina, hay candidatos elegidos que se mencionan a sí mismos como pertenecientes a determinado movimiento político, pero sin tener una militancia orgánica ni tampoco compartir la conducción partidaria.

También se observa esto en el caso de las coaliciones: frentes integrados por diferentes partidos que se organizan para llegar al gobierno pero que adolecen de una integralidad conceptual. Los une el adversario común y mayor o un proyecto de poder para tener más poder, no una matriz partidaria. En los hechos, quizás tampoco comparten políticas concretas de gobierno.

Por eso, antes de pensar en un sistema de votación habría que comenzar por la organización como partidos políticos de los distintas constelaciones de pensamiento que se presentan en el escenario nacional y como primer paso de democracia interna, elegir sus autoridades, sus esquemas de trabajo y de acercamiento hacia la comunidad.

Es grande la distancia entre ciudadano y dirigente político en términos reales; no están liberados los vasos comunicantes necesarios en ambos sentidos. En el terreno diario, la representación de los intereses sectoriales está asumida por un sinnúmero de instituciones y de ONGs que desempeñan una actividad paralela a la de los partidos pero sin integrarlos.

Recién en los últimos comicios hubo en los listados más participación de hombres del campo, pero esto ocurrió luego de un largo conflicto todavía no resuelto entre este sector y el gobierno kirchnerista, originado en un asunto de envergadura superlativa, como es el rechazo a la centralización a nivel nacional de los recursos y de una distribución discrecional de los mismos.

Sin un sistema de partidos políticos organizado y fortalecido, integrado por esas nuevas constelaciones que han aparecido y por las tradicionales, no se mejorará la representación política que se persigue.

Otro punto a tener en cuenta volviendo a la experiencia santafesina es que, si bien había una conducta en el electorado de votar al hombre-candidato haciendo abstracción de todo lo demás, esa misma ciudadanía no se manifestó interesada en participar en primarias para su selección.

Las dos primarias que se dieron en Santa Fe no generaron expectativas y la modalidad de que todo el electorado participe de seleccionar los candidatos tampoco contó con el aval general.

La UCR y el socialismo siempre han defendido la elección interna en el partido para la selección de los candidatos a proponer a la sociedad y se han manifestado en contrario a dejar abierta esta instancia para quienes no son afiliados.