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Algo de aire en el sofocón
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Algo de aire en el sofocón
En Santa Fe la retracción en las ventas minoristas tiende a moderarse. Ya no es tanta la angustia por el tobogán de la caída, como la ansiedad por ver si realmente se llegó al piso de la crisis.
Zanutigh y Gutiérrez. “Para seguir manteniendo la tendencia, se requiere el esfuerzo de los propios comercios.
Foto: El Litoral
Félix Canale
En Santa Fe capital, el comercio minorista es uno de los sectores que empieza sentir que lo peor de lo peor podría estar amainando, aunque el frente de tormenta siga allí. El diagnóstico es compartido por Fabián Zanutigh, gerente del Centro Comercial, y Javier Gutiérrez, director del Observatorio Comercial de la entidad, apoyándose ambos en los sondeos estadísticos realizados en mayo y junio.
Desde marzo de 2009 baja el número de comercios que registran caídas de ventas, pasando de 87% a 67%, aproximadamente; la relación inversa, muestra que los que incrementaron ventas pasaron de 13% a 23%, siempre redondeando porcentajes. Si la tendencia continúa en el segundo semestre, las cifras podrían estabilizarse.
De todos modos, la realidad es que la ola dejó un saldo con muchos perdedores y algunos ganadores. “Entre 15 y 20 por ciento de los comercios mantuvieron o incluso aumentaron sus ventas durante todo este proceso de recesión. El restante 80 por ciento las vio caer, y de ese porcentaje muchos fueron obligados a cerrar”, explican.
El ahogo
A la hora de profundizar el análisis, no todo es atribuible a la crisis. También entran en juego particularidades de la plaza y la actitud de los comerciantes “Ganaron quienes supieron mantener su clientela con una agresiva política de ofertas, acomodándose a los cambios que mostró el consumo en este último año y medio”, dicen.
El concepto se relaciona con el alerta temprano (diciembre de 2007) que emitió el Observatorio, en el sentido de que se estaba llegando a un límite en la capacidad de endeudamiento de los consumidores. El punto de quiebre fue el conflicto con el campo. En marzo de 2008 hubo caída de facturación en el 48 por ciento de los comercios con respecto a un año antes.
En ese momento, el promedio de ventas financiadas estaba en 65 por ciento. En diciembre de 2009, había caído a 19 por ciento. El pronóstico del Observatorio fue correcto: se produjo un ahogo financiero de aquellos consumidores que habían asumido largos plazos.
Hoy la situación se retrotrae, pero no tanto. Las ventas del Día del Padre (junio), mostraron que el 50 por ciento se las operaciones se realizaron en contado efectivo, 35 por ciento con tarjeta y 15 % con otros medios de financiamiento. Conclusión: hoy por hoy juega más el descuento y las promociones que el largo plazo, máxime si ese largo plazo significa interés.
Un dato a tener en cuenta es que en un sondeo que el Observatorio realizó entre los consumidores sobre las motivaciones de compra, 15% dijo que respondía a su estado de ánimo, otro 15% a los productos y 51% a las ofertas.
Profesionalización
Planteada la conducta de lo consumidores, es hora de mirar la actitud de los comerciantes. Cuando existen ganadores y perdedores, algo debe diferenciarlos porque la crisis no tiene preferidos. Evidentemente una enorme mayoría no pudo leer lo que venía sucediendo con la recesión. Una minoría, en cambio, logró ajustar el paso y mantenerse a flote.
Para Zanutigh y Gutiérrez, este último grupo tiene en común que mantiene una concepción integral del negocio, que pasa por la profesionalización de los mecanismos de gestión. Creen que, incluso en medio de la recesión, estos comercios han quedado en condiciones muy competitivas de cara al segundo semestre del año.
“La polarización del consumo llevó a una depuración importante de la oferta, la que hoy ha mejorado”, dicen. Entre líneas, puede leerse que mientras el país creció a tasas chinas, era fácil hacerse comerciante. Al cambiar el viento, sólo los más profesionalizados logran sostenerse.
Finalizan: “Desde mayo se nota una reversión en la curva de caída. Para seguir manteniendo la tendencia se requiere el esfuerzo de los propios comercios. Son ellos quienes deben pensar cómo hacen para sostener el fenómeno, en el caso de los ganadores, o para integrarse, en el caso de los perdedores”.
Los consumidores santafesinos
Según el análisis del Observatorio Comercial, la plaza de Santa Fe presenta particularidades que no registran otras ciudades. Por ejemplo que aproximadamente el 33 por ciento de los consumidores son asalariados que tienen relación directa con el Estado y otro 27 por ciento trabaja en el sector comercial.
Esto lleva a que el 60 por ciento de la población laboralmente activa de la ciudad tenga un ingreso promedio estable y limitado, que hace que el crecimiento no sea extraordinario en épocas de auge económico, y que la caída no sea tan fuerte en tiempos de recesión.
“Si se hace una comparación con otras regiones de la provincia, seguramente vamos a encontrar que los picos de caída son más graves que en nuestra ciudad. El crecimiento también es más importante en esas regiones que en la Capital”, dicen en el Observatorio.
Esta realidad del consumidor capitalino conduce a que los vaivenes en los impulsos de compra dependan más de las expectativas individuales que del bolsillo. Desde el conflicto del campo, ese 60 por ciento de población mencionado no tuvo caídas en su nivel de ingresos. Sin embargo, el clima negativo que generó la crisis lo llevó a retraerse en el consumo.
Para sustentar este análisis el Observatorio fija su atención en las ventas de diciembre de 2008. En ese mes la facturación repuntó, pero la novedad fue que casi el 60 por ciento de las operaciones se hicieron en efectivo, cuando el promedio anterior redondeaba el 30 por ciento.
“Esto muestra que las expectativas negativas que se vivieron durante 2008 hicieron
que la gente no gastase su plata, pero la tenía disponible. Esa plata entró al circuito en diciembre en contado efectivo”, concluyen.
Hacia mayo de 2009 las encuestas del Observatorio entre consumidores, muestran modificaciones en el comportamiento. Ante la pregunta ¿Cómo paga sus compras?, 44% respondió que lo hacía con tarjeta financiada, 21% con tarjeta en un pago (crédito o débito), 21% en efectivo y 15% a través de financiera, mutual o crédito del comercio.
Este crecimiento de los plásticos está en directa relación con la arremetida de las tarjetas, (Banco Nación, Santander Río, Galicia), que están ofreciendo descuentos y otros beneficios desde principios de este año.
+ información
El último reporte del Observatorio Comercial, fechado en mayo, puede consultarse en la versión digital de la presente nota incluida en El Litoral.com /Blogs/ Empresarios & Empresas/ lunes 20 de julio.