“POR EL PLACER DE VOLVER A VERLA”

En los extremos de la emoción

Con las actuaciones de Manuel Callau y Virginia Lago, la puesta de Manuel González Gil, premiada con cuatro Estrellas de Mar 2009, llegará el próximo sábado para hilar la historia de Miguel y Naná, una mamá “que se les mete en el corazón”.

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De madre e hijo. Es “una obra en la que todos, en algún punto, nos vemos reflejados”, expresó Virginia.

Foto: Gentileza producción

Florencia Arri

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“Un autor de gran hondura, de gran teatralidad, que no conocía hasta que me acercaron el libro, hace cinco años. Una obra fantástica, absolutamente onírica, que habla de un escritor reconocido que decide compartir a su madre con el público”. De este modo, al otro lado de la línea, la voz de Virginia Lago delinea “Por el placer de volver a verla”, la obra que la propondrá en escena el próximo sábado sobre las tablas del Centro Cultural Provincial (Junín 2457).

Allí, desde las 21, junto a Manuel Callau, el texto dará vida a Naná y Miguel, dos seres llenos de ternura que se encuentran para revivir el ayer. Él es un afamado escritor, actor y director que decide sumergirse en su pasado porque sabe que en la madeja de sus recuerdos se encuentran las claves de su presente, de su ser y de su proyección al futuro. Así, quiere volver a ver a su madre, ya fallecida; esa única e irrepetible mujer que tiene las claves y respuestas que necesita desenterrar. En la piel de Virginia, Naná es “una madre apasionada por la lectura de novelas rosas e inventora de cuentos, con los que modifica la realidad constantemente, y que discute con este chico/hombre sobre la escritura, la creación y la imaginación... Es una madre marcadora, a quien Miguel le reconoce lo fundamental que ha sido en su vida”.

De idas y vueltas

Escrita por el canadiense Michael Tremblay y dirigida por Manuel González Gil, la puesta es una producción de Javier Faroni, “quien se enamoró de la obra y me la propuso porque le pareció que Naná estaba hecha para mí... Así fue como, en estos últimos años, estuve con otras cosas, pero siempre queriendo hacerla”, contó Virginia.

Según su relato, así fue como convenció a González Gil para que la dirigiese, mientras hacían “Filomena Marturano”. Al tiempo, Manuel viajó a España para dirigir a Blanca Oteyza y a Miguel Ángel Solá, y se encontró con Manuel Callau, “quien también se enamoró del libro. Nos contó que hacía tiempo que quería volver a trabajar en la Argentina y, bueno, la leyó y se vino, acá está -agregó la actriz-. Tenemos una comunicación extraordinaria, una sensibilidad enorme y, junto con González Gil, trabajamos desde un lugar artesanal, de encontrarnos y querernos sin tiempo de ensayo, de pasar horas y horas metidos en este mundo, llorando juntos, divirtiéndonos, encontrándole diversas aristas a la obra. La columna vertebral siempre es el autor, porque creo que sin el autor no existe el teatro... Con Manuel (Callau) nos llevamos fantástico; tenemos un ida y vuelta buenísimo, no podríamos estar en el escenario uno sin el otro”.

En los extremos

Explosiva, divertida y por momentos desgarradora, “Por el placer de volver a verla” logró cuatro Premios Estrella de Mar 2009: mejor comedia dramática, mejor dirección, mejor actuación protagónica femenina y mejor música original. También recibió un Premio José María Vilches como mejor espectáculo.

En días en que cosecha aplausos y lágrimas en el interior del país, su protagonista le atribuye el valor de ser “una obra en la que todos, en algún punto, nos vemos reflejados. Las relaciones madre-hijo son relaciones muy marcadoras, para bien o mal, si la madre esta al lado de uno. También está la historia de la madre ausente, de ese amor profundo que se tienen ambos... Es una obra muy movilizadora porque tiene que ver con los sentimientos más primarios. Tiene mucho humor, la gente se emociona, pero también se divierte muchísimo con esta mamá que se les mete en el corazón”.

Con esa entrega, sin mayores artilugios que las palabras y los gestos, en una puesta mínima de pocos objetos, Naná y Miguel prometen lograr una vez más que las risas se encuentren con las lágrimas, como expresiones de la emoción que se encuentra en los extremos.

Respecto de sus propios méritos en escena, que le valieron su segundo Estrella de Mar, la actriz confesó con humildad que “una hace las cosas, sobre todo, por la verdad... Agradezco los premios, pero no pienso en los ellos al subirme al escenario, sino en el público. El teatro es un ida y vuelta con la gente, es un ritual extraordinario de emociones, retos y reflexiones a partir del encuentro con el otro. Siempre se trata de sacar lo mejor de uno, es obligación poner todo sobre el escenario. Para eso se hace teatro, para compartir emociones, para tratar de reflexionar sobre lo que nos pasa, los sentimientos y cómo vivimos y escribimos el mundo”.

 

/// EL DATO

Ficha técnica

La asistencia de dirección está a cargo de Dora Lago, el vestuario es de Pepe Uría, la escenografía de Carlos Di Pasquo, la adaptación y dirección es de Manuel González Gil y la producción de Javier Faroni.